Quantcast
  elhispanonewspaper.com
elhispanonewspaper.com Mayo 24, 2012,
pixel
 
11px
11px
Búsqueda
web noticias videos fotos
yahoo
11px
11px
 
 
 
Columnas

Comparte esta columna enviar imprimir
interior 12
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
tamaño Menos TextoMas Texto
To Twit or not to Twit

To Twit or not to Twit

Andrés Helguera
De mi Ronco Pecho

<< Anterior | Siguiente >>

Por ahí dicen que el resultado depende de quien tenga en sus manos el proceso; y muy cierto; en la clase de Artes mi frustración llegaba a niveles de una hormiga tratando de abrir una nuez cuando nos dejaban como trabajo hacer una manualidad; por ejemplo, hacer el sistema digestivo con plastilina; el de mis compañeros se veía (o yo lo apreciaba así) como para venderse después de clase; el mío, en cambio, parecían vísceras que habían estallado y que lo había hecho con carne molida. En la clase de Química, había gente que conseguía las combinaciones esperadas con ciertos elementos; yo sólo conseguía hacer explotar el laboratorio y, por ende, terminar expulsado de la clase; no todo es malo, también hay cosas que me salen bien (o eso quiero pensar), pero no hay más que reconocer que hay gente que hace maravillas con las cosas y otros, albóndigas; es decir, los dichosos “manitas de estómago”.
Las redes sociales son ahora el máximo exponente de lo que comenzó como un fenómeno hasta convertirse en la cotidianeidad y casi obligatoriedad de pertenecer a alguna, llámese Facebook, Twitter, MSN, etcétera. Nadie puede negar que pertenezca a alguna y quizá más como la idea de crear una aldea propia, con variantes, en la cual uno mismo es el centro de ese universo; se es seguidor y se es seguido; nadie entra en mi minicosmos si yo no lo permito o doy mi anuencia; sólo los elegidos podrán saber lo que pienso y compartir o recordar ciertos momentos conmigo.
Algunos utilizan estos medios para filosofar y tratar de obtener respuestas de “¡oh!, qué profundo es este mono”, mientras otros los sobreutilizan para contarnos que se están sacando un moco; como dicen por ahí, cada quien sus perversiones; sin embargo, hay extremos que no pueden quedar de lado.
Hay quienes literalmente viven en el “Face”, aquellos que comienzan las modernas cadenas y que tres o cuatro veces por hora nos hacen llegar su incertidumbre si utilizar sillas rojas o verdes para el cumpleaños de su chamaco; esos serán tarde o temprano bloqueados de cualquier lista; por ejemplo, tengo un gran amigo que junto a su esposa esperaban a su primogénito; en ese tiempo, a través del teléfono y visitas platicamos dónde y cuándo se esperaba al bebé, los tradicionales “estamos al pendiente”, “ok, te aviso”. Un día se me ocurrió visitar a este amigo, pensando que la fecha
estaba ya cerca; al tocar a su puerta, su esposa me dijo: “es que están dormidos”… ¿están? “Sí, es que el bebé duerme mucho, pero déjame le aviso a Fulano para que baje”. Al salir Fulano, el adjetivo más leve fue “gacho” por no avisarme; ¿la respuesta? “Lo publiqué en Face, ¿pues qué no viste? Hasta sentido estoy porque no me escribiste nada”. Perdón, no vivo en Facebook.
Estas redes sociales explican a la perfección el beneficio que puede resultar en manos de ciertas personas y el desastre en las pezuñas de otros. Al iniciar Twitter, no voy a mentir que me parecía una herramienta para gente ociosa e incapaz de comunicarse de manera frontal con otro ser vivo, ya que lo utilizaban para decir “estoy a punto de entrar a ver una peli”, “me desconecto un ratito porque voy al baño a tirar el miedo”… ¿y esperaban así tener seguidores?
Parece que la vida no puede continuar si no se están tecleando (y mal) los 140 caracteres que tiene el Twitter; un frenesí que facilita a los “reporteros” de espectáculos sus notas diarias; sólo hay que esperar a que Ninel Conde, Paulina Rubio y Alicia Machado hagan su intento por opinar para encontrar el tend topic de la semana; sin embargo, en las manos correctas las redes sociales resultan una poderosa vía de difusión y movimiento social.
Gracias a Twitter se pudieron organizar los levantamientos en Africa del norte; gracias a Facebook se hizo justicia a Mariel Solís, la estudiante de la UNAM a quien estúpidamente las “autoridades policiacas” habían confundido con un elefante; he ahí la diferencia entre utilizar las redes para establecer lazos de amistad y compartir información, al instante, al mundo. Twitter ha demostrado su valía en las manos correctas.
No es que estemos de amargados; todos tenemos derecho a decir lo que nos venga en gana o que todo lo que se publique debe ser importante, pero a diferencia de las palabras, que se las lleva el viento, lo publicado, publicado está y aunque cierres tu cuenta, tu o tus frases quedarán para la posteridad, ¿o no, mi querido Peña Nieto e hija que lo acompaña?
Cualquier comentario o vituperio lo pueden “imeiliar” a: arhg68@gmail.com; prometo responder a todo twittero que se tome el tiempo de hacerlo.

<< Anterior | Siguiente >>

  enviar imprimir
interior 8px