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Por Andrés R. Helguera MEXICO, D.F..- No sé allá, pero acá parece que somos de la oposición por naturaleza. Si el letrero dice “prohibido estacionarse”, nos estacionamos y se la hacemos de jamón a la grúa porque se quiere llevar nuestro coche o le mostramos la “Britneyseñal” al que nos toca el claxon porque “le estorbamos”; si el semáforo está en rojo, nos lo pasamos; si está en verde, no avanzamos; si hay un puente peatonal en la esquina de dos avenidas con harto tránsito, pues nos lanzamos al ruedo para torear los autos y pasar justo debajo del puente; si un auto mantiene la distancia adecuada entre su vehículo y el de adelante (para evitar chocar en caso de enfrenones), ah, pues nosotros damos por sentado que nos está guardando el lugar para metérnosle a fuerzas… como que a todo hay que buscarle la contra, pero generalmente hay un final feliz. Podemos entrarle a discusiones de que si es por cultura, idiosincrasia, educación, genética natural o divina o si es por la suma de todo lo anterior, pero la verdad podemos quedarnos en el simple: “así somos, y qué; además, no pasa nada”. Eso del “nopasanada” sólo aplica cuando efectivamente a nosotros “nonospasónada”, pero ¿qué tal a los demás? Ya sabemos que en la vida de los demás nosotros sólo somos Kowalskis; sin embargo, cuando nos afectan o afectamos (qué palabra tan espantosa) resulta que estos “nopasanada” se transforman en el centro de nuestro universo con el “a mí me pasó”, y en todas nuestras pláticas habidas y por haber repetimos hasta el cansancio la anécdota, pero no olvidemos que el “otro” siempre tiene la culpa de nuestra desgracia: “Yo estaba tranquilamente esperando a los chilpayates frente a la escuela; como no había dónde estacionarse y tenía prisa, sólo me quedé un momentito (algo así como 15 minutos) en segunda fila; y un animal pasó tan cerca que me arrancó el retrovisor; obviamente lo perseguí y ¿cómo ves?, el idiota se pasó un alto; ah claro, yo no me iba a dejar, así que también me lo pasé (otro menso casi me choca porque no me vio); luego se dio una vuelta prohibida en la avenida; entonces yo también me metí a fuerzas; agarré el celular para llamarle a mi compadre que trabaja como guarura del secretario de Pesca pa’que me apoyara llamándole a sus conectes y lo detuvieran, por eso no vi a la señora que se cruzó por debajo del puente ¿qué vieja tan inconsciente, no? y por poco me la llevo; me la mentó, pero ella tiene la culpa por no respetar los cruces; bueno, seguía yo persiguiendo al fulano y ¡ándale!, que le toca el trafical en las Lomas y aproveché para bajarme del coche y alcanzarlo a pata; sí, estaba en el carril de en medio y todos comenzaron a tocar el claxon, pero yo no podía dejar que se me fuera, así que lo alcancé; y entonces resulta que el mono primero se hizo el loco, como si no supiera nada; como yo no me iba a dejar, le dije que se bajara para que viera mi auto; ¿cómo ves que hasta ahí me di cuenta de que el dichoso malandrín era ni más ni menos que Carmelo Barajas?; sí, el cantante, ese del que te platiqué que fui a su concierto la semana pasada y que me encanta; entonces, fíjate que bien amable que me dice “nopasanada, hacemos una cosa, dame tus datos, manda tu coche al taller, me dices cuánto fue y te deposito el dinero; además, mira, te doy mi tarjeta con mi firma, la enseñas a la entrada de mi concierto de mañana y te van a dejar pasar a backstage para que conozcas a mi grupo, ¿va?”; pues la verdad la cosa ya cambió y hasta me dio chance de tomarme unas fotos con él; sí, ahí en medio de la calle, con todos gritándonos de cosas, pero era pura envidia cuando veían quién era; justo ahí le hablé a mi mujer para platicarle con quién estaba; no me creía, pero le envié por SMS la foto; en eso estábamos cuando llegó un poli –ya ves cómo son de perros– a decirnos que nos moviéramos porque habíamos provocado un embotellamiento, pero apenas se dio que era Carmelo y entonces él también empezó a tomarse fotos; incluso pasó un mono reclamándole al poli y que éste le dice: “¡cállate, ya pásale!”; ya después Carmelo se subió a su coche y se despidió; hasta “brody” me dijo; ¿los niños?, ah, pues ya pasó por ellos mi compadre; como puso la sirena, se fue por todo el carril del Metrobús –incluso hasta me dijo que hizo que se quitara una ambulancia, ¿qué chistoso, verdad?– y llegó de volada; como sacó su charola, hasta le llevaron a los niños al coche; ¿que si fui al concierto? Sí, pero dijeron que era falsa la tarjeta y ya ni entré; tampoco me pagó, pero no importa, no todos los días puedes platicar en medio de la calle con Carmelo Barajas; ¿cómo ves?”. El Calcetín de la Semana (aquellos que sólo abren la boca para meter la pata): • Primer twit: “Es aberrante e indignante, repudio lo q (sic) ocurrió ayer, sin embargo el mensaje es muy claro, en Veracruz no hay cabida para la delincuencia”. • Segundo twit: “Es lamentable el asesinato de 35 personas, pero lo es más q (sic) esas mismas personas hayan escogido dedicarse a extorsionar, secuestrar y matar”. • Tercer twit: “Los 35 ultimados tienen antecedentes penales, se les relaciona con la delincuencia organizada y están en los registros de plataforma México”. Javier Duarte, Gobernador de Veracruz, en tres twits respecto a los 35 cuerpos que fueron colocados en el desnivel de un boulevard de Boca del Río, Veracruz. ¿Qué podemos decir?: A ver, como dijeran por ahí, “no nos hagamos bolas”; claro que es aberrante, pero eso de que el mensaje es muy claro, quizá no lo es tanto: ¿no los ejecutó entonces el crimen organizado? ¿El hecho de que los asesinados hayan tenido antecedentes penales y estuvieran relacionados con la delincuencia organizada, significa que son desechables?, ¿que no se perdió mucho; entonces “nopasanada”? Abusado don Javier; después va a tener que decir que no dijo lo que dijo. Cualquier comentario o vituperio lo pueden “imeilar” a: arhg68@gmail.com; prometo responder a todo ‘nopasanada’ que se tome el tiempo de hacerlo.
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