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MEXICO, D.F..- Ajetreadita la semana, ¿no? Mientras la clase política se desgañita por ser el bueno de su partido para llegar a la silla que Zapata y Villa sabiamente desdeñaron (lástima que andaban muy cerca los sarnosos para agenciársela), la gente decente sigue rogándoles que la pelen; en algunas zonas del Distrito Federal y del Estado de México el agua puerca llega hasta el cuello mientras en otras escasea el vital líquido porque andan reparando un sistema pluvial que tendría que haberse reparado hace tres décadas (sólo ocurre en este nuestro México lindo y querido). Con las inundaciones, como ocurre también en Veracruz, Tabasco, Campeche y nómbrele usted varias más, las familias perdieron su patrimonio, su trabajo y, en muchos casos, la esperanza y la magnánima solución de sus gobernadores es darles una ayuda económica de cinco mil pesotes (algo así como 385 dólares) para “que puedan recuperar sus cosas”. En el mundo económico de Don Neto Cordero es casi lo suficiente para seguir llevando a sus hijos a una escuela privada, conseguir crédito para su casa y hasta para adquirir un automóvil; sin embargo, en la vida real (la que usted y yo vivimos), sólo alcanza para conseguir cubetas, trapeadores, jaladores (instrumento para sacar agua; no confundir con acarreados que ciertos alcaldes con apellido Larrazábal utilizan para echarse porras) y Pinol; es decir, se vuelven a hacer guajes, pero eso sí, la carita de compungidos les sale rete bien, igualita a la máscara que utilizan durante sus giras preelectorales (con todo y jaladores/acarreados) para ponerse guapos ante la comunidad y que les regalen su voto. Esta facilidad para interpretar al Dr. Jeckyl y Mr. Hyde es un gen camaleónico que debe tener todo político que se precie o aspire a serlo; es curioso, pero esa manera de ganarse el pan con su carita y después mostrarse como cualquier vago de esquina es como una forma de vida; por ejemplo, es como ocurre con los galanes de la farándula, tipo Brad Pitt o Gael García o cualquiera que a las señoras haga escurrir baba. Primero muestran su cara bonita en las películas o programas de televisión y aparecen en las revistas del corazón como los hombres más papacitos del planeta; ya con la fama en la bolsa, en automático se dejan ver por las calles con la barba y cabello crecido y a la ‘despeiné’, con fachas como las del tío Ramón, que va a la playa con camiseta de tirantes, ‘chorts’ (sí, así pa’que suene tal cual), calcetines oscuros y zapato de oficina para meterse al mar, algo así como si los hubieran rescatado de un naufragio. De esa manera, estos guapos quieren hacerle creer a la gente que no son sólo una cara bonita, que no están tan al pendiente de su arreglo porque arguyen que su talento no se basa en la galanura, ¡cálmense! No se hagan, si no fuera por su barbita partida y ojitos de borrego enamorado ni chance hubieran tenido en el celuloide. Al topárselos en la calle, las damas se avalanzarán de todas todas, pero no faltará quien, además de darles una pluma para un autógrafo, les regalen una barra de jabón; eso es querer aparentar lo que no se es. ¿A poco no les recordó a la ‘faltadeclase’ política? Ta’güeno, no están nada caritas, pero el principio es el mismo: en las campañas sonríen, se muestran interesados en lo que les dice y pide la gente, se toman todas las fotos que quieran sus pregobernados, firman compromisos, explican sus grandes planes y obras que harán de esa comunidad la mejor del país… ¡qué va!, del mundo… y se van; ya con el voto regalado cualquiera pensaría que viene la transformación; sin embargo, a diferencia de Brad y Gael, éstos sí muestran su verdadero “yo”: siguen igual de peinaditos y vestiditos (incluso mejor), pero ya no pelan a nadie, no les interesa nada más que el siguiente escalón, ¿fotos? Ni acercárteles te dejan sus neandertales; ¿escucharte? Sólo si pides audiencia con cuatro años de anticipación; ¿los compromisos? ¿ah, qué no te dijeron que eran con los sindicatos, partidos y empresarios clave?; ¿y las obras apá? Pues no se va a poder, a menos que ustedes pongan la lana, la mano de obra y el tiempo, y que quede al gusto del “gober” ¿eh? Al final, después de brincarse todo y dejarse ver como el desenlace de Dorian Gray, vuelven a sonreír y ponen su dedito en posición de “vientos” para las miles de cámaras mientras quienes les regalaron su voto se ahogan en las inundaciones y se tratan de secar con los pocos billetes que les lanzaron sus magníficos elegidos; así, recurriendo a la bisabuela, aunque la mona se vista de seda… El Calcetín de la semana (aquellos que sólo abren la boca para meter la pata): (Se propone) “castigar con multa y cárcel a quien injurie o difame a las instituciones, autoridades electorales, partidos políticos, precandidatos, candidatos o servidores públicos. La pena será de 200 a 300 días de salario mínimo y prisión de dos a nueve años de cárcel”. Arturo Zamora, Diputado Federal del PRI, quien presentó esta iniciativa a la Cámara de Diputados. ¿Qué podemos decir?: ¿No tienen ya suficiente con el mentado fuero los políticos para esquivar la ‘justicia’? Ahora resulta que si no les gusta lo que se dice de ellos (aun comprobando sus cochinadas) lo pueden considerar como injuria o difamación. Los Mario Marín, los Ulises Ruiz, los hermanos Larrazábal ya se apuntaron y los demás hacen fila. Cualquier comentario o vituperio lo pueden “imeilar” a: arhg68@gmail.com, prometo responder a todo vago que se tome el tiempo de hacerlo.
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