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Por Andrés R. Helguera Desde hace años, quienes vivimos en la capital mexicana y en gran parte del país, no quitamos el dedo del renglón: ¡Ya basta! La primera ocasión recibimos el tache de “monos alborotadores” por parte del entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador; por simpático que parezca, sólo él se dio por aludido y se puso el saco del reclamo, pero nada pasó; después, don Neto Cordero nos señaló de inconformes por no estar tan a gusto con lo que él llama “la mejor estabilidad económica de la historia”, nomás que no le dio tiempo de explicar para quién; si se refería a la clase política y ponzoña que los rodea, ta’güeno, razón no le falta; y para terminar con el cuadro, el propio Felipe Calderón retacha nuestro “ya basta” diciendo que no es a su gobierno a quien deben dirigirse los reclamos, sino a los que causan revuelo en el gallinero. Total, que a la hora de responder, todos se hacen como que la virgen les habla y cada quien va a chiflar a su loma. Sólo se demuestra una vez más que todos estos personajes son como resbaladillas engrasadas y viven realidades paralelas donde todo es magnífico y maravilloso. ¿Pues qué creen? En este lado de la vida no es así y cuesta trabajo creer que tengan tan altos niveles no sólo de cinismo, sino de sentido común, o qué, ¿los senadores, diputados, asambleístas, gobernadores, secretarios y etcéteras piensan que el ‘ya basta’ es sólo dirigido al Presidente y cuerpos policíacos y militares? No señores, no intenten hacernos la ‘Verónica’ con su capote; es mucho más allá de lo que pueden oler sus narices. El clamor los incluye a todos ustedes. Así, ¡Ya basta... … de construirse palacetes multimillonarios para refugiarse cuando por una fuerte granizada se vuelven a inundar (por tercer año consecutivo) Chalco, Tabasco o Veracruz y ahora se vence el añejo Viaducto! … de elevar el sueldo de buenosparanada que dizque trabajan en el sector educativo del país, sin justificar siquiera su incapacidad de hacer algo bien. … de inventarse impuestos idiotas con tal de no ponerse a trabajar como se debe por un verdadero aparato fiscal! … de hacerse mensos diciendo que están buscando a los narcos, asesinos y ladrones, cuando perfectamente saben dónde viven y, lo peor, hasta en su lista de contactos los tienen! … de poner pretextos patéticos para dar explicaciones igual de patéticas cuando a todas luces los resultados de sus metidas de pata hablan por sí mismas! … de tratar de seguir fingiendo que Pemex le pertenece a los mexicanos (bueno, es que aquí también nunca han especificado para cuáles mexicanos)! … de dar manga ancha a los polleros para que asalten, maten y sepulten a los que buscan cruzar la frontera! … de secretarios improvisados que hablan de catarritos económicos cuando el paciente está moribundo por pulmonía! … de echarse la bolita entre gobiernos (federal y estatales) de que nada tienen que ver en nada! … de proteger a políticos que se les cacha en la maroma y después hasta disculpas y caravanas les tenemos que hacer! … de hacernos creer que no entendemos los problemas y que sólo sabemos quejarnos!. Que yo sepa, es obligación de todos estos parásitos organizar el trabajo y, aunque no les guste, es nuestro derecho quejarnos, ¿o qué, sólo se ponen estrictos cuando se trata de nuestras obligaciones? ¿y las suyas, cuándo? El Calcetín de la semana (aquellos que sólo abren la boca para meter la pata): “Juan Osorio (productor de telenovelas), dentro de sus novelas, promueve al INEA (Instituto Nacional de Educación para los Adultos). Qué instrumento más poderoso que ése. No sé cuántos valores podríamos estar promoviendo a través de las telenovelas que millones de personas ven, pero estoy seguro de que Juan nos ayuda, y eso es valiosísimo”. Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública, durante la entrega de reconocimientos al Compromiso con el Futuro de México 2011. ¿Qué podemos decir?: N’ombre, una joyita de nuestro encargado de marcar el rumbo de la educación en México. Y yo que creí todo este tiempo que las telenovelas promovían precisamente el analfabetismo; ahora resulta que serán nuestro modelo; entonces no debo perderme ningún parlamento de William Levy, a lo mejor aprendo algo. Lo que es contar con la franca amistad de Felipe y Elba, ¿no? y así decir cualquier disparate que se me ocurra y seguir sonriendo. Cualquier comentario o vituperio lo pueden “imeilar” a: arhg68@gmail.com. Prometo responder a todo el que se tome el tiempo de hacerlo.
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