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Con la obviedad de que julio es parte de la zona media del año, justo ahí nos encontramos en esta ocasión: a la mitad de la nada, en el limbo deportivo ¿y ahora qué? Acabó el Mundial de futbol y lo único que queda de este deporte son las pujas por la contratación de los jugadores destacados y, para acabarla, no hay mucho dónde rascarle; si acaso saber si Cesc Fábregas sucumbe al canto de las sirenas catalanas, pero no más. En estas fechas del año apenas comienzan a abrirse los campamentos de futbol americano; el baloncesto está en receso; el hockey sobre hielo está más frío que la superficie donde se juega; los tenistas se recuperan de Wimbledon y no hay torneo importante en el horizonte cercano hasta el US Open; en el béisbol todavía se juegan los partidos en los que no importa un cacahuate quién gana o pierde y faltan un par de meses para que la emoción acuda a los parques de pelota; algunos dirán que está el Tour de Francia; sin embargo, hace años que ya nadie cree en esta carrera esteroidea; por ahí algunos grandes premios de Fórmula 1 cada 15 días, pero basta ver las calificaciones para saber qué pilotos se subirán al podio, a menos que revienten su bólido… ¿los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Mayagüez? Perdón, pero ni siquiera al portal oficial del evento le interesa anotar quién ganó. Total, que estamos a dieta deportiva, cuando los matrimonios y noviazgos se reencuentran, cuando ahora no se tiene más remedio que visitar a la suegra porque no hay pretexto del “juego de la semana”, cuando despertamos a la realidad de que en la televisión no hay nada, cuando volteamos al rincón y el esqueleto de “Fido” con la correa en el hocico nos recuerda que tenemos un perro que hay que pasear. Quizá en estos días debieran abrirse cursos de verano para adictos al deporte; tal vez sea el momento indicado para organizar los torneos de Wii o XBox con los cuates; este síndrome de abstinencia puede trastornar a cualquiera. Eso sí, julio representa algo así como el Año Nuevo deportivo, ya que es tiempo de reflexionar qué se hizo bien o mal, en qué se acertó y en qué se falló, además de ser zona de buenos deseos y propósitos; algunos querrán repetir los triunfos; otros intentarán terminar con la sequía de títulos; todos empezarán se cero y tendrán las mismas posibilidades de ser campeones. Asimismo, hay misterios que en los próximos días podrían resolverse y los chismes están a todo lo que dan: • La Asociación de Futbol Argentino (AFA) se encuentra en el dilema de renovar o rescindir el contrato de Diego Maradona como “director técnico” de la Albiceleste, so pena de enfrentar la furia de los seguidores maradonianos; es curioso que la figura del ex astro pampero tenga secuestrada una de las selecciones más prominentes del orbe; si lo sacan, no se la van a acabar; si lo mantienen, tampoco. En plan neutral, si se queda en el banquillo seguirán desperdiciando a una gran generación, incluido a Lionel Messi. (Este comentario se escribió antes de que se diera a conocer que Maradona no sería más el técnico de la selección argentina) • Estamos en pleno jaloneo de si Bret Favre (pronúncienlo como puedan) regresa con los Vikingos de Minnesota, una novela que inicia su tercera temporada con altos ratings. Más que por el bien del jugador, esperamos que vuelva por el espectáculo, ya que no hay muchos que compiten con su fiereza. • Lebron ya se fue al Heat de Miami; y ojalá él y sus compadres no pasen siquiera a los playoffs por mercenarios. • Trivia: ¿Quién detendrá antes sus cadenas de fracasos? (sólo pueden elegir una opción): Cruz Azul, Atlas, Cleveland (en cualquier deporte), Real Madrid, Lindsay Lohan o los gobiernos priístas, panistas y perredistas.
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