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Nuestras opiniones están basadas en nuestras convicciones, nuestras experiencias y nuestro aprendizaje a través de los años. El tinte de nuestras opiniones viene aún de nuestras experiencias dolorosas. Escuchamos el dicho “cada quien habla de la feria según le fue en ella”, porque su experiencia en la feria o, mejor dicho, en la vida, le hizo escoger un ángulo para describirle al mundo entero lo que la “feria” es. Una opinión es sencillamente el ángulo que alguien eligió para ver una situación y luego expresarla con palabras. Es común escuchar que podemos ver la vida como un vaso de agua. Si el agua está a la mitad, algunos le llaman “medio lleno” y otros “medio vacío”. Todos podemos describir una situación dependiendo de nuestras vivencias. Quien ha tenido experiencias dolorosas tiende a verlo medio vacío, mientras que el optimista preferirá verlo medio lleno. Este sería otro ejemplo de cómo la opinión de cada quien es el resultado de experiencias y del aprendizaje que ha atesorado. Mi querido lector, después de este breviario cultural, mi intención ahora es que te fijes en el peso que tienen tus opiniones. Tus opiniones son el resultado que produjo tu pasado, y tu futuro será el resultado de tus opiniones presentes. Lo quieras aceptar o no, tus palabras tienen poder y están forjando un futuro. Tu futuro no es un misterio; simplemente escucha tus propias opiniones y pronto verás cómo tu opinión da luz a tu futuro. Mi querido lector, tus opiniones no sólo están creando un futuro, también están influyendo a tu descendencia, están formando a tus hijos. Tus opiniones serán su sabiduría y les moverán a tomar decisiones. ¿Puedes meter las manos al fuego a favor de tus opiniones? ¿Tienes la certeza de que formarás a la generación que te sigue garantizando su éxito si se apegan a las opiniones que tanto defendiste y que con mucha repetición se fueron tatuando en sus corazones? ¿Te das cuenta del peso de tus opiniones en sus vidas? Me parece que tus opiniones son tu legado más valioso, pues son las herramientas con las cuales las futuras generaciones construirán su futuro. Tus opiniones son tu mayor influencia en los demás. ¿Si con ellas construyen otros, puedes garantizar que la estructura se mantenga en los temblores de la vida? Si estas preguntas no te hicieron sentirte orgulloso de tu influencia, no te preocupes. ¡Hay esperanza! ¡Hay solución! La Biblia es la fuente de sabiduría y es el corrector por excelencia de las opiniones humanas. La Biblia corrige tus opiniones, corrige tu enfoque y te presenta el ángulo perfecto a través del cual debes ver la vida. Ese ángulo es el punto de vista divino, es como Dios ve tu situación, garantizando que siempre estarás protegido y en paz y prosperarás en tus caminos si haces de Su Palabra tu opinión personal en cada situación que enfrentes. La Biblia no te sirve de nada si no afecta tus opiniones. Las partes de la Biblia que se han convertido en tu propia ideología, en tu propia opinión, son las únicas partes que te funcionarán. El único que puede llamarse Cristiano es aquel que para dar su opinión sobre algún tema relevante abre su Biblia para ver lo que Dios dice al respecto y contesta conforme a lo que está escrito. Con firmeza y gran convicción toma las palabras divinas en su boca y siempre contesta: “mi opinión personal es esta”. Mi querido lector, si eres Cristiano eres el ser más influyente en tu comunidad porque tus opiniones son firmes. Cualquiera puede construir una vida con lo que tú opinas, con la garantía de que su estructura no caerá. El que dice ser Cristiano pero la Biblia no ha afectado sus opiniones, entonces no debe llamarse así. Te animo a que influyas en tu generación y, si lo quieres hacer sin probabilidad de fracaso, haz de la preciosa Palabra de Dios tu meditación hasta que se convierta en tu opinión en cada oportunidad que te la pidan. Necesitamos volver a oír a hombres y mujeres que se levanten con valentía y les digan a sus hijos, a sus amigos, a su comunidad, a sus jefes, a sus empleados, a sus gobernantes “¡Escrito está!”. ¿Tú qué opinas?
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