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Por Pastor Ana Sweet La sabiduría es la capacidad de poner en práctica lo aprendido. La sabiduría es para resolver los problemas que enfrentamos día con día con resultados favorables siempre. Unos buscan a Dios para recibir milagros nada más, ¿pero te has puesto a pensar que Dios puede darte sabiduría para no caer en problemas que después te hagan buscar milagros? La Biblia dice que la sabiduría es lo principal. Si te pones a pensar, los problemas de matrimonio, finanzas, familia, trabajo en realidad son problemas de falta de sabiduría. Por eso la sabiduría es lo principal y debe ser lo más importante. Cuando la tienes en tu corazón y en tu boca, tienes la solución a los problemas. Si nos ponemos a pensar, en realidad no tenemos mil problemas. Casi siempre tenemos sólo un problema: falta de sabiduría. Lo triste es que, agobiados, angustiados y en desesperación, no llegamos a la conclusión de que lo único que nos falta es saber cómo tomar decisiones acertadas. La sabiduría es el camino para resolver problemas sin llegar a esos callejones de desesperación que casi nunca tienen salida. Hay dos maneras de adquirir conocimiento. El primero es por medio de la sabiduría. La sabiduría es aprender de los errores de otros para no cometerlos tú también. La otra manera de adquirir conocimiento es por medio de la experiencia. Ese método es muy doloroso porque es aprender de tus propios errores. Y aprender así es muy difícil y costoso. El antiguo testamento está lleno de historias de seres humanos que cometieron fallas terribles. Ellos están ahí para que escarmentemos en cabeza ajena y no vivamos las consecuencias que ellos vivieron a causa de sus malas decisiones. ¿Te das cuenta de que entre la juventud la sabiduría es despreciada? Quieren aprender a través de errores, de golpes. ¿Por que no aprender de los errores de sus padres? La sabiduría no es buscada, no es solicitada y nunca se nos ocurre que precisamente a eso se va a la Iglesia. Busca la sabiduría de Dios y enseña a tu descendencia a hacer lo mismo. Esto es de vida o muerte. La sabiduría viene de Dios. Si la pides confiando que te la dará, la recibirás en abundancia y sin reproche. Pero mi querido lector, ¿quién busca a Dios para obtener sabiduría? A Dios le buscamos cuando ya estamos en bancarrota, cuando ya nos pidieron el divorcio, cuando ya se metió en drogas el hijo, cuando ya te corrieron del trabajo. Buscamos el milagro que transforme nuestras malas decisiones en un instante y llegue la paz en automático. ¡Eso es una locura! ¿Por qué no buscar a Dios antes? La sabiduría trae tantos beneficios. La sabiduría te promueve en tu trabajo. La sabiduría hace que hasta tus enemigos estén en paz contigo. La sabiduría te hace cambiar el ambiente en cuanto abres la boca y hasta el más airado se desarma ante tus palabras. La sabiduría trae un río de honra y riqueza a tu vida. La sabiduría te guarda del perverso y de la mujer extraña. Si tan sólo la abrazas y haces de ella tu mayor tesoro, te elevará a niveles tan altos que son inalcanzables con sólo la capacidad y el talento. Mi querido lector, la sabiduría de Dios te está esperando. ¿Como comenzar? El principio de la sabiduría es el temor a Dios. ¿Tienes temor de Dios? Si no lo tienes, estás en el principio de la necedad y la sabiduría esta lejos de ti. Puedes estar lleno de conocimiento y ser una biblioteca andando, pero si no tienes temor de Dios nunca podrás ser sabio.
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