|
Por Pastor Ana Sweet En este artículo quiero hablar de lo que desde mi punto de vista es una columna principal que mantiene un matrimonio de pie. Es lo que impide que se venga todo abajo. Es un acuerdo que protege al hogar entero de la ruina. Esa columna a la que me refiero es el “apoyo” de uno al otro para alcanzar sus sueños, sus metas y su propósito en la vida. Ese apoyo es lo que mantiene a la pareja en paz porque saben que aunque pasan por muchos sacrificios, el apoyo es el acuerdo que les mantiene fuertes siempre. No digo que sea la solución a todos los problemas, pero sí puedo decir que una relación donde ambos se apoyan para alcanzar sus sueños es una pareja que ya ha demostrado un nivel muy alto de compromiso. Y si es capaz de apoyar, es capaz de muchas cosas más. Una persona que sabe apoyar es alguien que pone al otro antes que a sí mismo. Es uno que se sacrifica con gusto por el deseo de que el otro explote su potencial al máximo. El que apoya se siente orgulloso de la ambición del otro y participa con sus palabras de ánimo, con sus brazos abiertos en el cansancio. Tiene palabras en sus labios (aunque a veces también tiene lágrimas en sus ojos porque no han pasado tanto tiempo juntos) y puede decir: “amor, te apoyo, no te detengas nunca”. La mejor manera de involucrarse en las metas, en los sueños y en el llamado del otro es apoyando. Cuando la mujer apoya, su esposo nunca anda solo. Sus porras están siempre en el corazón de él y ponen una sonrisa en su rostro cuando todo se ve difícil. Sus consejos se escuchan continuamente en el pensamiento de él y no se puede rendir porque las palabras de su pareja siempre le animan a seguir adelante. El no se preocupa por la explicación que tendrá que dar por llegar tarde, por trabajar más horas, o por no estar en casa tanto tiempo. Ella lo quiere exitoso, lo quiere realizado, orgulloso de sí mismo, y nunca le va a tolerar que se rinda. Ella lo apoya y él sabe que tiene un tesoro en la esposa que Dios le dio. Cuando el esposo apoya, ella se siente muy fuerte y confiada. Se siente que puede conquistar el mundo. Su esposo es su medalla de oro. Con una gran sonrisa le encanta presumir que su esposo la apoya y la celebra. Su esposo le repite constantemente que no debe ceder a la presión, que debe seguir adelante. Cuando se casó con ella la aceptó con sus sueños y ahora él no será un obstáculo sino un trampolín para que ella llegue a donde quiere. Cuando ella llega emocionada porque tuvo un día exitoso, él se emociona con ella y se levanta el cuello porque sabe que ella puede estar donde está por el gran esposo que Dios le dio. Una casa sin apoyo es un infierno. Hay alguien en casa que mantiene el hogar con mucha frialdad. En ese hogar no se habla de sueños, de propósito ni de su llamado. Es un tema prohibido porque sólo causa explosiones. Hay alguien en casa que tiene unas frases favoritas: “me cambiaste por tus sueños”, “no me gusta tu trabajo aunque a ti te fascina”, “detesto verte feliz mientras yo me siento tan miserable”. Mi querido lector, eso es un infierno. Es un matrimonio que no entiende sus funciones. ¡Espero que ese energúmeno no seas tú! Lo mejor que te puede pasar es que alguien tenga éxito gracias a ti. ¿Y por qué no empezar por la persona con la que te casaste? Te aseguro que si no tienes a alguien realizado o realizada en casa no tendrás un hogar feliz. ¡No te conviene ser un estorbo! ¡Apoya! ¿Te has preguntado por qué Dios te puso ahí? Te aseguro que El tiene una asignatura para tu pareja y no quiero estar en tu pellejo si eres capaz de estorbar la tarea que Dios le asignó a esa persona. Este articulo lo titulé “Palabras Mágicas” porque cuando conoces a alguien que sabe apoyar, tienes delante de ti a esa persona cuyas palabras causan magia en tu corazón. Esas palabras mágicas son: “Si lo que haces te hace feliz, entonces yo lo acepto y te apoyo”. Obviamente no me refiero a algo inmoral, ilegal o que dañe al prójimo. Me refiero a que observes cuando la pasión de tu pareja le absorbe y está seguro de que el éxito está en el horizonte. Cuando despierta pensando en su pasión y se duerme pensando en lo mismo. Cuando cada vez que habla de ese tema le brillan los ojos de emoción. Lo mejor que puedes hacer es apoyar y traer la magia con tus palabras: “¡Amor, si eso te hace feliz, yo estoy contigo!” Cuando tu pareja oye esas palabras, es como un bálsamo a su corazón. Es tener las fuerzas que le permiten vencer toda oposición. Esas palabras causan que tu pareja te valore y antes de dormir sabe darle gracias a Dios por tu vida. Eres un regalo en ese matrimonio. Si tú pareja te apoya de esa manera, te suplico que no dejes de celebrarlo, apreciarlo y recompensarlo. Tienes una joya poco común en casa. No la sueltes. Yo tengo esa joya y quiero aprovechar para presumirla. Gracias, mi amor, por celebrar lo que hago y por contar con tu apoyo incondicional. Sé que no te pierdes ninguno de mis artículos y eres mi porrista número uno. Esposo mío, este articulo te lo dedico a ti. ¡Gracias por tus palabras mágicas!
|
|