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Por Pastor Ana Sweet El trabajo es el lugar donde se pone a prueba todo lo que eres. En este artículo quiero alertarte, porque pasarás por exámenes y tu promoción depende de que los pases con una calificación alta. El primer examen que todo ser humano tendrá que pasar en su jornada de trabajo es el examen de la fidelidad en lo ajeno. Tu universidad puede darnos un poco de información, los idiomas que hablas puede decirnos un tanto más, pero es en la jornada donde se manifestará quien eres realmente. ¿Eres fiel? Ser fiel en lo ajeno se refiere a cuidar los recursos que ponen en tus manos con toda responsabilidad. Se refiere a no usar las cosas de la empresa para asuntos personales. Tener cuidado con el tiempo de la empresa, pues ese tiempo no es para perderlo, ni para platicar, ni para flojear. Ese tiempo es pagado y ser fiel en lo ajeno significa usarlo exclusivamente para resolver los problemas de la empresa. Tu fidelidad en lo ajeno también se notará con el uso que le das a tu dinero. Te emocionas cuando recibes un aumento y cedes a las oportunidades para tener tarjetas de crédito. ¿Pero tienes planeado pagarles a los que confiaron en ti? ¿Cuando recibes tu salario, tienes los intereses de otros en mente por encima de los tuyos? ¿Prefieres comprarte algo, salir a cenar, darte un lujo en lugar de pagar lo que debes? Es impresionante cómo se defraudan entre “Cristianos”. Lo puse entre comillas a propósito, porque el defraudar es señal de que no eres lo que dices ser. ¿Te cambias de Iglesia porque le debes a alguien y no quieres pagar? ¡Uy! No tienes idea de cuántas veces veo esto. No pagar es hacer daño al prójimo. Y si conoces a alguien que dice ser cristiano pero es mala paga, ¡cuidado! Estás delante de un fraude. ¿Como cambiar el rumbo? Empieza por dar la cara. Es más fácil que entiendan que no tienes dinero si das la cara en lugar de esconderte. Pide una oportunidad para pagar aunque sea poco a poco. Dios te ayuda cuando tomas la decisión de poner a tu prójimo por encima de tus necesidades. Y te darás cuenta como El proveerá para que puedas pagar. Pero si tu prójimo no te importa, ¿crees que Dios te ayudará? El siguiente examen es el de Integridad. La corrupción, la perversión y toda tentación estarán a la puerta en el ámbito llamado trabajo. Tocarán a tu puerta. En cuanto se conozca tu lado débil, recibirás invitaciones directas para hacerte caer en los lazos de la tentación. ¿Haz escuchado cuando dicen “Se fue con la secretaria”? Pues claro, en el trabajo se descubre cuál es tu debilidad y si no tienes cuidado, reprobarás. El trabajo siempre probará tu integridad. ¿Qué haces si dejan la caja registradora abierta? ¿Qué haces si te pagan de más? ¿Si un subcontratista no te cobra, tu le cobras eso al cliente o le prestas la misma gracia que te dieron a ti? ¿Coqueteas sabiendo que está prohibido? ¡Pero todos hacen lo mismo! ¿Quién es íntegro en el trabajo en estos tiempos? ¿Por qué no hacer lo que todos hacen? Tienes toda la razón. Solamente el cristiano es diferente. El temor a Dios le detiene de todas estas atrocidades. Sólo quiero decirte, mi querido lector, que la tentación está ahí para destruirte, para que no tengas una carrera por delante, pues tu debilidad siempre te cerrará puertas. Otro examen que tendrás que pasar en el trabajo es el de carácter. El trabajo expondrá tu actitud cuando la presión aprieta. El trabajo sacará a la luz tus fallas de carácter, como el orgullo, la vanidad, la pereza, la negligencia, el mal humor, tus asperezas, tu incapacidad de someterte a la autoridad. Quizá hoy te encuentras en esa situación y quieres salir corriendo. No soportas lo que vives en el trabajo, pero por otro lado no tienes otra opción. ¿Qué puedes hacer? ¡Ese es un examen! Debes pasar el examen para librarte de esa mala situación. Pero si decides reprobarlo, en el siguiente trabajo tendrás que hacer el mismo examen otra vez. El cristiano ve esto como una gran oportunidad de demostrar el carácter de su Dios en estas experiencias. ¡No se rinde! Se puede humillar bajo la poderosa mano de su Dios confiando en que El le exaltará a su debido tiempo. La exaltación es una experiencia que sólo vivirán los humildes. Esos seres extraños que se pueden quedar callados, que no tienen que defenderse cada vez que les atacan, esos que piensan mucho antes de hablar, esos que no toman el crédito porque se lo dan a otros, los que pueden tomar toda la responsabilidad en los errores aunque no sean los culpables. Los humildes son los que serán exaltados. Pero los orgullosos, los altaneros, los corajudos, los peleoneros, los que no pueden quedarse callados y su bocota dice puras tonterías, esos son a los que Dios resiste. Si tienes un tipo o una tipa así en tu empresa, que presume ser cristiano, te animo a que le huyas. Dios resiste a los orgullosos, soberbios y altaneros, pero da gracia a los humildes. Te animo a que enfrentes cada jornada de trabajo con la frente en alto y tomes cada experiencia difícil como un examen que tienes que pasar. ¡De eso depende tu promoción! Si no pasas los exámenes, te quedarás atrás y cerrarás las puertas que están delante de ti. Y si dices que eres cristiano, entonces demuéstralo con tu fidelidad en lo ajeno, con tu integridad y con la humildad que Dios te ha dado. ¡Las empresas necesitan verdaderos cristianos! Te aseguro que si tú eres uno de ellos, te están buscando desesperadamente.
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