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Por Pastor Ana Sweet ¿Tienes idea de cómo es que Dios interviene en la vida del ser humano? ¿Sabes cómo es que Dios decidió ayudarte en las situaciones difíciles de la vida? Si ignoramos la respuesta a estas preguntas nos mantendremos sin solución, sin resultados, sin pronto auxilio. Siempre que Dios se involucró en la vida del ser humano para transformar su circunstancia, lo hizo “Enviando Su Palabra”. La cantidad de soluciones que tendrás en tu vida diaria depende entonces de la “cantidad de Palabras que tienes de parte de Dios para esas situaciones específicas”. Si no tienes una Palabra de parte de Dios para tu situación, no tienes la solución divina que cambiará tu situación. Aquí es donde nos enfrentamos a algunos obstáculos muy fáciles de remover. El primero es que la gente quiere ayuda de Dios pero no tiene conocimiento de Su Palabra. El segundo obstáculo es que no relaciona la Palabra de Dios con su situación. El tercer obstáculo es que no sabe qué dice Dios respecto a su situación específica, y cita cualquier texto que se sabe de memoria para todas las situaciones. Mi querido lector, así como la receta de la tos jamás será la misma para curar el dolor de estómago, así debemos entender que cada texto bíblico se aplica para situaciones específicas. La Biblia es un conjunto de recetas perfectas para resolver los problemas humanos. Así como la receta de la tos no te funcionará para quitar el dolor estomacal, así también la receta de cómo salir de problemas financieros no será la misma a cómo salir de un problema matrimonial. Debemos convertirnos en coleccionistas de Palabras. Como coleccionar tesoros preciosos en nuestro corazón así coleccionamos las Palabras de Dios, puesto que Sus palabras son las que nos harán vivir esta vida de una forma victoriosa. Cuando tengo un problema como Cristiana, debo preguntar qué dice Dios respecto a mi situación. Una vez que sé lo que Dios dice, ahora debo seguir las instrucciones que tiene Su Palabra para obtener los resultados que promete. Después de hacer eso, debo esperar firme en lo que me prometió, sabiendo que El es fiel y es poderos para cumplir lo que promete. Por favor no vayas a la Iglesia a que oren por ti para que por obra de magia todo cambie. Eso lo hacen porque no saben qué hacer. No abren Su Biblia para conocer lo que Dios ha dicho respecto a su situación. No, mi querido lector, no actúes como la mayoría de los creyentes que no tienen una relación con la Palabra de Dios pero presumen tener una relación con Dios mismo. Eso es imposible. Dios se llamó a sí mismo “La Palabra”. Así que si no tienes una relación con Su Palabra, no tienes ninguna relación con Dios. Debes apreciar que Dios envió Su palabra para ayudarte, para socorrerte, para salvarte, y tu solución está tan cerca como Su Palabra está de ti. ¡Colecciona Palabras! Conviértete en uno que busca Palabras de Dios como buscar un tesoro precioso. Atesóralas en tu corazón, porque tienes la garantía de salir de cada problema muy bien librado. Los tesoros de La Palabra de Dios están detrás de una Puerta llamada “Jesús de Nazaret”. Recibe al autor y recibirás Sus Palabras. Recibe Sus Palabras y tendrás la solución a tus problemas. Un Cristiano que está alcanzando la madurez ya no dice “No sé qué hacer!”. Si tiene su Biblia, sabe que tiene las soluciones en su mano. Y es cuestión de estudiar con seriedad para tener la solución que tanto necesita. Es muy importante que asistas a un lugar donde te enseñan la Palabra de Dios. Sólo recuerda que la cantidad de Palabra con la que sales de una reunión de Iglesia es la cantidad de soluciones que llevas a un mundo lleno de problemas. ¡No colecciones problemas! ¡Colecciona Palabras de Dios! Y cuando el problema toque a tu puerta, ya tienes en tu corazón una Palabra de Dios para resolver esa situación. Y lo Alabarás porque es un Dios muy bueno que siempre tiene oportuno socorro para quienes se acercan confiadamente.
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