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El Sexo

El Sexo

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Por Pastor Ana Sweet
Cada vez que tocamos este tema en la Iglesia, es muy interesante ver las reacciones. Unos se sonrojan, otros se molestan y otros se llenan de curiosidad. No debe ser un tema que te incomode y mi intención es que veamos el punto de vista Bíblico al respecto.
El sexo no es malo. Muchas personas religiosas hablan del sexo como algo sucio. En algunos matrimonios suceden cosas desastrosas, pues una de las partes un día llega con la Biblia en la mano y manda a la otra parte a dormir al sillón, porque descubrió que “el sexo es malo”. Ese es el resultado de una gran ignorancia respecto a lo que la Biblia dice.
Dios diseñó el sexo. La sexualidad fue idea divina. Como todo lo que Dios ha creado, Satán es experto en pervertirlo y torcerlo. Cuando lo que Dios crea se usa conforme a su diseño, siempre en una bendición. Si no se respeta conforme al diseño divino, entonces se abusa y se cometen excesos que traen consecuencias muy dolorosas.
El sexo es para el matrimonio. El sexo es exclusivamente para el matrimonio. El sexo es para que el hombre y la mujer se expresen su amor, sean una sola carne y tengan descendencia. El deleite es parte de la relación y debe disfrutarse al máximo. Ambas partes deben disfrutar y nunca se debe hacer algo que lastime al otro físicamente, emocionalmente o en su conciencia. El deleite siempre se basa en el respeto, la consideración y el amor. Tener descendencia es uno de los propósitos del sexo y es por eso que Dios lo diseñó para el matrimonio entre un hombre y una mujer.
El sexo no llena el corazón. La decisión de casarse no puede basarse en el deleite sexual, en la química, ni en los gustos físicos. El sexo no fue diseñado para causar un deleite en el alma, y es por eso que las relaciones que se basan en eso no duran. Mi querido lector, el matrimonio no sólo debe ser una decisión basada en compatibilidad emocional, mental, cultural, financiera, y llevar ambos los mismos principios morales y estar de acuerdo con sus metas, preferencias de religión, planes futuros etc., para que la relación sea un deleite a largo plazo, sino que también cabe decir que el único que sacia el alma del ser humano es Dios. Te puedes casar con la persona perfecta y
tarde o temprano te darás cuenta de que algo te hace falta. Ese vacío sólo Dios lo llena.
El sexo no debe ser un arma. Muchas mujeres y uno que otro hombre usan el sexo como un arma en su matrimonio. Si la otra persona no hace algo bien, se usa el sexo para manipular, negándose el uno al otro y poniendo condiciones para volver a tener “acceso” a ese “privilegio”. La Biblia dice que cuando entramos en la sociedad llamada matrimonio ya no somos dueños de nuestros propios cuerpos, sino que ahora nuestra pareja puede saciarse (bajo el respeto que mencioné antes) y nunca debemos negarnos, ya que el matrimonio nos protege de caer en tentaciones y de andar distraídos pensando en otras personas que no nos corresponden. Quiero aclarar que cuando una de las partes no ha cumplido con sus votos, y ya entraron el adulterio, los vicios o la violencia física o emocional, esto no aplica. ¿Qué hacer en esos casos? Busca ayuda, sal corriendo y llama a la policía. Recuerda que lo que toleras incrementa.
Te animo a que estudies la Palabra de Dios. Tu cuerpo no es tuyo, es de Dios. Trátalo con respeto y haz que otros te respeten también. Disfruta lo que Dios te ha dado, pero siempre en el temor a Dios. El sexo es una expresión de amor y amar es no hacer daño. Donde el amor no reina aun el sexo puede ser muy peligroso. Respeta el diseño divino y te irá bien.

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