|
Por Pastor Ana Sweet Esa gran frase de Shakespeare dice demasiado y no hemos terminado de entender la profundidad que esas palabras tienen hoy en día. La mercadotecnia y la publicidad que se ocupa de saturarnos noche y día a través de los medios de comunicación parece que son nuestros mentores y consejeros más fieles. Se dedican a aconsejarnos acerca de cómo vestirte si quieres tener éxito, el reloj que debes comprar si quieres ser feliz, el carro que debes manejar si quieres llegar lejos en la vida, el cereal que debes comer si no te quieres morir antes de tiempo, la casa perfecta donde se garantiza una vida llena de paz. Todo te lo garantizan con tal poder de persuasión que es casi imposible no salir corriendo de tu casa a comprar lo que te ofrecen. ¿Será que ellos piensan en el bienestar de tu economía? ¿Será que están pensando en lo mejor para tu familia a largo plazo? ¿O será que están pensando en obtener tu dinero a como dé lugar? ¿Será que caemos constantemente en un engaño? Mi intención es que sepas que vestir a la moda o tener los mejores carros, los relojes más caros o las casas más lujosas no son realmente señales de éxito. Hay mucha gente así, que esta endeudada hasta el cuello para pagar mensualmente por esos lujitos. Quieren lucir los galardones del éxito, sin luchar por el éxito primero. A eso me refiero cuando digo “No todo lo que brilla es oro”. ¿Un verdadero millonario vive así? Te recomiendo que no dependas de lo que te dice tu televisor, sino busques estadísticas reales que te informan donde es que un verdadero millonario gasta su dinero. Te sorprenderás cuando descubras que ellos no son esclavos de la moda, no tienen tanto interés en mostrar su riqueza a través de sus colguijes y juguetitos. Ellos prefieren enfocarse en sus logros, en su independencia financiera y en pagar por lo que les produce en lugar de “gastar”. ¿Qué pensarías si te digo que 67,000 millonarios viven en las casas móviles? ¿Entonces quiénes están comprando las mansiones? ¿Quiénes son los que ocupan las casas lujosas? Son dos tipos de personas. El primer grupo de personas son aquellos que tienen carreras extraordinarias y su ingreso anual es muy alto. Tienen carreras en el estrellato del deporte, en el espectáculo, y su talento es lo que les ha llevado a ese gran estatus. Aunque no lo creas, a pesar de que gastan mucho, en la mayoría de los casos esos millonarios gastan muy por debajo de su ingreso. Este grupo de personalidades que vemos en la televisión constantemente son sólo el 2% de los millonarios. ¿Cómo vive el 98% de millonarios? ¿Cómo llegaron a serlo? El millonario que no es parte de ese 2% es aquél que quizá comenzó desde abajo, pero encontró el secreto: Convertir el ingreso en riqueza. ¿Cómo sucede eso? Viviendo por debajo de su ingreso, acumular mes a mes un poco del cheque y no cediendo a la presión de una sociedad de consumo que a todos arrastra. Producir en lugar de gastar. Invertir y ahorrar. Y no darse lujos hasta tener un millón de dólares en la cuenta. ¡Convertirse en un millonario requiere de mucha valentía! ¿Conoces a alguien que mantiene un nivel alto de vida, pero se les acaba su cheque días antes de su siguiente pago? Puede ser que sus lujos causen envidia, pero en realidad están comprando el éxito sin luchar por él. Como comprar un “Oscar” en Ebay en lugar de ganárselo. Al final, terminan muy mal, porque es una presión espantosa. Mi querido lector: si eres bueno para gastar, quiero darte una noticia: Ganar más dinero nunca te llevará a la riqueza. ¡Gastar menos sí! ¿Quién tiene más dinero, el que gana 500 mil anuales pero gasta 499 mil anuales, o el que gana 150 mil anuales pero gasta 100 mil? Te reto a que no te dejes arrastrar por el consumismo y te atrevas a pensar como millonario. Y para ti mujer (o llévale esta parte a tu esposa si estás casado con “Soila Gastona”) quiero decirte que la mayoría de millonarios no sólo son frugales en su estilo de vida; su esposa es frugal también. Si los millonarios tuvieran gastalonas como esposas, te aseguro que dejarían de serlo muy rápido. ¡Abre tus ojos y cierra tu cartera!
|
|