|
Siempre y cuando sepas lo que estás haciendo, estudies las consecuencias y te prepares para la caída, tienes todo el derecho a tomar el camino que quieras. El problema es que nadie lo hace. Nadie practica la estupidez voluntariamente. Nadie estudia el camino más rápido al fracaso y luego lo persigue. Por el contrario, todos salen de la casa buscando el éxito pero muchos toman el camino incorrecto. Dios te ha dado libertad de escoger, libertad de decidir; la inteligencia para adquirir la información que necesitas para tomar una decisión informada y la conciencia para distinguir lo que te conviene. ¿Entonces, mi querido lector, qué excusa tenemos cuando nos encontramos en el abismo? ¡Ninguna! Si tan sólo tomáramos tiempo para tomar decisiones. Si tan sólo consultáramos a otros que están donde “no queremos estar” y preguntar abiertamente cómo fue su jornada. Basamos nuestras decisiones en sentimientos, en conseguir un placer inmediato, pero nunca nos hacemos esta pregunta: ¿Cómo me voy a sentir en cinco años si tomo esta decisión? ¿Cómo se sentirá la gente que amo en cinco años si tomo esta decisión? Basamos nuestras decisiones en nuestro egoísmo, y nos olvidamos de los efectos en otros círculos de nuestra vida “fuera del yo”. No sé qué te han dicho respecto a lo que Jesús de Nazaret hizo en la cruz del Calvario, pero quisiera decirte que la Biblia nos anuncia que fue a la cruz a pagar el rescate por nosotros y librarnos para siempre de nuestros pecados y de nuestro egoísmo. Mi querido lector, por gracia somos salvos. Y te aseguro que todas tus decisiones cambiarán drásticamente cuando te preocupe tu estado y dejes que Dios tome el control de tu vida. Hasta hoy tus resultados se basan en tus decisiones. ¿No crees que es tiempo de entregarle tu corazón a Dios para que tus decisiones te lleven al éxito? Por ejemplo, en el matrimonio se toman decisiones “inocentes” y “egoístas” que garantizan el fracaso en la relación. Nuestra ignorancia de lo que Dios ordena nos abre camino para fracasar rápidamente. Quisiera darte cinco puntos que dan entrada a la ruptura completa de un hogar, y quizá este hogar sea el tuyo. 1- Amistades Inapropiadas. Tener una amistad con el sexo opuesto que prefieres ocultarle a tu pareja, y además es un escape para tus problemas matrimoniales, no tiene nada de inocente. 2- Relaciones con Necios. La necedad se pega. Si hay una tercera persona que mete rencilla en tu matrimonio y tiene prácticas y hábitos que perjudican a la familia, cuidado. La Biblia dice que si te relacionas con necios, te llevarán a la ruina. 3- El Desacuerdo. El acuerdo es más fuerte que el lazo del amor. Si no están de acuerdo, están divididos. La Biblia dice que una casa dividida no podrá permanecer de pie. 4- Aislamiento. No trates de vivir los problemas solo. Si tu matrimonio te interesa, pide ayuda! 5- Falta de Integridad. Cualquier falta de integridad dará un golpe directo a la confianza en tu relación. Y cuando entra la desconfianza, ya empezó la caída. Ser íntegro es hacer lo correcto cuando nadie te está viendo. Una de las áreas donde causa mucho daño es en las finanzas. ¿Te daría vergüenza que tu pareja sepa cómo usas el dinero? Te aseguro que pronto se enterará. Cada uno de estos puntos son decisiones que tomamos. Pueden ser inocentes, pero sea como sea producen un resultado. No sólo debes esperar buenos resultados sino ser diligente en producir buenos resultados. Una oración no va a producir los resultados que quieres. ¡Una decisión sí! Decide hoy lo que quieres producir y no lo hagas sin Dios. Mi querido lector, sin Dios el fracaso es seguro y el éxito es imposible. No te vayas a comprar libros de grandes motivadores, mejor abre la Biblia. Todos los que escriben del éxito sacaron los principios de la Biblia. Porque Jesús de Nazaret es el único camino al éxito.
|
|