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Por Pastor Ana Sweet ¿Te has puesto a pensar qué puede ser más fuerte unión que el amor? Cientos de divorcios se dan en las cortes en todo el mundo y, en muchos casos, el amor no se acabó. Pero algo más fuerte que el amor no los mantuvo unidos, y eso creció más y más hasta que opacó el amor que se tenían. ¿Qué lazo es más fuerte que el amor para unir una relación? La Palabra de Dios nos dice cuál es la condición para que dos personas caminen juntas en cualquier tipo de relación: laboral, de amistad, matrimonio, etc. La condición es que estén “de acuerdo”. La Biblia dice “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?” En una ocasión Jesús de Nazaret dijo que un reino, una ciudad o una casa dividida contra sí misma no se podrán mantener de pie. De acuerdo al punto de vista divino, si no estamos caminando de acuerdo, entonces estamos divididos. Existen muchos casos en los que nos mantenemos unidos a algo o a alguien porque existen otros lazos que nos unen, y aunque el acuerdo no está presente, nos mantenemos con la esperanza de prevalecer en la relación. Pero eso no puede ser. Mi querido lector, si el acuerdo no te une, entonces prepárate para la caída. Porque donde no hay acuerdo hay división. Donde hay división, la caída de esa relación está garantizada. Si en lugar de cegarte a la realidad que tienes delante de ti dejas de asumir que porque hay “amor” no tienes nada que perder, quizá tengas esperanza. Algunos ingenuos dicen: “no está de acuerdo conmigo, pero yo sé que no me dejará nunca porque me ama”. Espero que ese caso no sea el tuyo. ¡Despierta! Es tiempo de poner los desacuerdos sobre la mesa. Es tiempo de hablar de aquello que nadie quiere mencionar. Es tiempo de no callarte las cosas “para evitar problemas”. El desacuerdo nos está avisando que vamos de bajada, y el amor es el mejor ambiente donde los desacuerdos se pueden resolver pacientemente. ¿Cómo resolver los desacuerdos? En lo primero que debemos de pensar es en nuestro motivo y nuestra intención. Ambos debemos desear que todas las partes involucradas “ganen”. El beneficio mutuo debe ser el fundamento para llevarnos a resolver cualquier desacuerdo. Nadie debe perder, nadie debe reprimirse, nadie debe sufrir en silencio. Me atrevo a mencionar que nunca debes mantenerte en una relación cuando la otra parte quedó contenta y tú sufres en silencio. ¡Ese no es un acuerdo! Reprimirte es sólo activar una bomba de tiempo y la explosión sucederá. El amor me debe llevar a decir con toda honestidad: “Sabes? Mi deseo principal es verte feliz. Y si no logramos que seas feliz en esta relación, entonces prefiero tenerte lejos, pero feliz. Mantenerte a mi lado y verte sufrir no es una opción.” A eso me refiero con buscar el beneficio mutuo. Y el acuerdo es el único lazo que mantendrá la relación ante las peores tormentas. Llevarnos del desacuerdo al acuerdo requiere de ayuda, de consejeros, libros, consultas y mucha comunicación. Requiere que entendamos a la pareja y no tratemos de moldearla a “nuestra imagen y semejanza”. Debemos interesarnos en entender y en hacer lo que sea para que la otra parte sea feliz. Si te preocupas primero por la felicidad del otro, la tuya es más fácil. Por último, quiero decirte que lo mismo aplica en tu relación con Dios. Muchos dicen que Dios camina con ellos, ¿pero estás de acuerdo con la Palabra de Dios? Creer en Jesús de Nazaret no es persinarte, ni cargar una Biblia, ni tener alguna rutina religiosa. Creer en Jesús de Nazaret es seguirlo. Es hacer lo que Él diga. Amarlo es guardar sus Palabras. Si no lo haces, ese es el desacuerdo más grave en tu vida. Resuelve ese primero y Dios te ayudará a resolver lo demás.
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