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Falta de Entendimiento

Falta de Entendimiento

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El no entender es peligroso. En el aula te hace reprobar exámenes. En la oficina del corporativo, cuando el jefe da instrucciones no entender te hace perder tu trabajo. En el matrimonio, no entender te puede llevar a la corte de divorcio. En la Iglesia, no entender te hace perder mucho más.
Pensarás que esto es exagerado. Pero te suplico, mi querido lector, que pongas atención a este artículo para que puedas darte cuenta de que el peligro es mucho mayor al que puedo describir. Quisiera proponerte algunos ejemplos para que tú saques tus propias conclusiones.
En la escuela, nunca faltó el que reprueba el examen y cuando el maestro pregunta: ¿Por qué reprobaste?, el alumno contesta, con un rostro pálido y la voz quebrada: “Es que no entendí la materia”. El maestro apasionado, de inmediato muestra su frustración y empieza a disparar preguntas: ¿Por qué no me preguntaste? ¿Por qué no me buscaste después de la clase? ¿Por qué no me pediste más tarea para practicar? ¿Por qué no pediste ayuda para entender?” No entender nunca debe ser la excusa en ningún lado. Todos tenemos cosas que no entendemos, ¿pero cuántos se esfuerzan para salir de ese estado? A ese grupo me refiero. Es peligroso saber que algo no entiendes y no hacer nada al respecto.
Cuando el jefe dice ¿por qué no hiciste lo que te pedí hace un mes?, qué piensas del empleado que dice: “Es que no entendí la instrucción”. El no entender no puede ser una excusa. ¿Por qué no hacer la lucha por entender? ¿Por qué no preguntar? ¡Por qué no investigar? Ese empleado puede perder su trabajo.
Aquí viene un área más delicada. En el matrimonio cuando llega la pareja y dice: “Ya no puedo más, quiero separarme”, el consejero les pregunta: ¿Pero por qué te quieres divorciar, qué te llevó a este punto? Entonces la persona frustrada dice: “¡Es que no entiende!”. Por supuesto que no se está refiriendo a que no hablan el mismo idioma; es algo más profundo.
Cuando vamos al matrimonio, la barra del amor es altísima. Y es responsabilidad de los dos que esa barra se mantenga, crezca, pero no decline. El problema es cuando dejamos que otra barra crezca poco a poco. Esa barra se llama “no soporto”. Cuando después de la luna de miel pasan los meses y nos empezamos a conocer uno le dice al otro: “Amor,
eso que haces me molesta”. Desde ese momento la pareja debe ver que se prendió un foco rojo. Y quizá no entienda (para empezar, entender al sexo opuesto de por sí es imposible), pero ahí se queda, no hace nada con el problema. No entiende y deja que pase el tiempo. No hace nada por entender. El problema obviamente se vuelve a dar una y otra vez. Pasan los años y aunque el problema es el mismo, se hace más grande. La barra del amor es alta, pero la otra barra está creciendo rápidamente. Hasta que sucede lo inevitable. La barra de “no soporto” llega a ser más alta que la del amor y la barra más alta siempre domina las demás. ¿Pero cómo empezó esto? Empezó porque el ser a quien amamos nos expresa que le molesta algo. Y decimos “no te entiendo”, pero nunca mostramos empeño por tratar de entender, hasta que ya es demasiado tarde.
Pudo hacer preguntas, pudo buscar ayuda para evitar caer en lo que a su pareja le molesta. Se pudo sentar a tiempo y decir: “Amor, me puedes explicar qué es lo que te molesta, para no hacerlo otra vez?”. Sin embargo, esto no sucede. El no entender y quedarte así te causa muchos daños y pérdidas.
En el cuidado del cuerpo vemos lo mismo. Nos anuncian de muchas maneras los peligros de no comer bien. Aún así, comemos sin entendimiento. Tratamos de sacar vía el ejercicio lo que nos metimos por la boca. Y luego hasta culpamos a Dios o al diablo porque llegó una enfermedad a nuestra vida. Dios nos dio el entendimiento para que tomemos las mejores decisiones respecto a nuestra dieta y usemos nuestra libertad con toda sabiduría.
Sí entiendo que lo que es alto en grasa y en azúcar me va a hacer daño, pero lo sigo haciendo. Sí entiendo que si no hago preguntas en la escuela, voy a reprobar el examen y aún así me arriesgo. Sí entiendo que si no le pido a mi jefe que me explique la instrucción me voy a meter en problemas cuando exija los resultados, pero de cualquier forma continúo. Sí entiendo que si insisto en hacer lo que le molesta a mi pareja, la barra de “no soporto” va a crecer y va a derribar la barra del amor, pero pues ni modo. Esta actitud es “falta de entendimiento” y lo
que me dicen los demás a gritos, no penetra en la mente ni en el corazón.
Mi querido lector, no seas una persona sin entendimiento. Si no entiendes algo no te quedes así. Es mortal. Entender significa tener una idea clara de las cosas, conocer, penetrar, mostrar voluntad de hacer algo. Cuando no entiendes, el conocimiento no penetra tu corazón y no causa ninguna impresión.
Si no entiendes haz algo, métete a una biblioteca o pide ayuda urgente, pero nunca dejes que te digan algo importante y sólo porque no entiendes te quedes así. Dios ayuda al que quiere entender y hace la lucha para no quedarse en ese estado. Pero si sigues usando el “no entendí” como excusa, no tienes remedio.

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