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En la vida sólo puedes estar enfocado en el futuro o en el pasado. Y el presente es donde tienes la oportunidad de decidirte por uno de esos dos enfoques. Enfocarte en tus experiencias es mantenerte en el pasado. Aunque las experiencias sean buenas, tu futuro no se parece a tu pasado y lo que necesitas para tener un futuro mucho mejor no lo puedes obtener de las experiencias del pasado. La sabiduría que usaste en esas experiencias ya es obsoleta, y cuando piensas sólo en la experiencia tiendes a pensar que ya lo sabes todo, que lo que funcionó ayer lo harás otra vez mañana. En realidad, mi querido lector, tu futuro requiere que te actualices; lo que hiciste funcionó para el ayer, ¿pero calificarás para tu mañana? Lo peor de todo es cuando tu pasado te atormenta y te hace pensar que en tu futuro no hay esperanza. No uses tu pasado como el cristal por el cual te asomas a tu futuro. Ese cristal esta empañado, está sucio. Pero si insistes en establecer tu pasado en tu presente, lo vas a revivir. Tenlo por seguro. Una vida enfocada en las expectativas es muy distinta. En lugar de usar la memoria usas tu imaginación. Te imaginas lo que puedes hacer, te vuelves creativo y productivo. Despiertas cada día buscando la sabiduría para esa nueva etapa en la vida; eres sensible a las relaciones que te pueden ayudar a llegar a tus metas y eres muy cuidadoso en evitar relaciones que te quieran apartar de ellas. Aprendes y extraes de cada día el depósito de conocimiento que te ofrece para alcanzar lo que tienes delante de ti. No tienes nada que buscar en el ayer. Dejas las ofensas a un lado, olvidas lo que queda atrás y te enfocas en la meta. Una mente enfocada en las experiencias cultiva el resentimiento, la ofensa y la amargura fácilmente. La mente enfocada en las expectativas quiere olvidar, deja el ayer atrás y ve cada día como una nueva oportunidad, un nuevo comienzo. No tolera nada que le estorbe. Las experiencias del pasado te hicieron más sabio si viste cada circunstancia como una enseñanza de “cómo no hacer las cosas” pero te hacen tonto si las ves con mentalidad de víctima. El pasado se repite si reprobaste las lecciones en el salón de clases del ayer y te hará repetir el mismo examen en el salón de clases del mañana. Si no quieres estudiar para no reprobar otra vez, te quedarás estancado ahí un año más. ¡Es tiempo de salir de ese ciclo! La conducta que permites, permanece. Lo que toleras incrementa. Lo que es constante puede llegar a ser consistente. Y lo que no quieres confrontar, nunca puedes cambiar. El principio para cambiar de actitud es cambiar de enfoque. Y para cambiar de enfoque tienes que tomar responsabilidad de tus decisiones equivocadas y aceptar que necesitas sabiduría para tomar decisiones mejores. Tu bien sabes que al no tomar en cuenta a Dios, nada te salió bien. Así que, ¿no te parece que es tiempo de someterte a lo que El quiere? Ufff… nadie dijo que es fácil, pero vale la pena. Quien no tiene expectativas no tiene interés en avanzar. Por eso, mi querido lector, un sueño puede ser la grúa que te saque de ese estancamiento mental. Sueña en lugar de recordar, imagina en lugar de revivir, sé creativo en lugar de ser nostálgico, aprende a resolver todo en lugar de absorber todo y olvida lo que queda atrás para que aprendas algo nuevo. Y no te olvides de Dios, porque sin El nada puedes hacer. Juan 15:5
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