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Acceso a la Grandeza

Acceso a la Grandeza

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Por Pastor Ana Sweet
Existen muchos mitos sobre cómo es que una persona puede llegar a la grandeza. Unos ponen toda su esperanza en su carrera universitaria, tratando de alcanzar el máximo grado para llegar a muy altos niveles en la vida. Otros prefieren no soñar en llegar ahí porque piensan que el que tiene más dinero es el que tiene esa esperanza. Otros piensan que es cuestión de “palancas” y si no conoces a alguien que esté en las alturas, pues ya te amolaste.
Dios tiene un punto de vistay no tiene nada que ver con lo dicho anteriormente. La Palabra de Dios dice que el que es esmerado en su trabajo, delante de gente muy importante estará y no delante de los de baja condición.
En otras palabras, Dios le habla al hombre y a la mujer diciendo: “Trabaja con esmero, excelencia, diligencia y Yo te pondré delante de la grandeza”. Aquí tu vas a tener que tomar una decisión mi querido lector: si acaso Dios tiene un sentido del humor macabro y nunca quiso decir lo que dijo, o le gusta prometer pero no tiene el poder para cumplir lo que promete. O quizá es mentiroso. O tu decisión va a ser que Dios no miente y ejecuta lo que dice. Si tu decisión es esta última, te felicito. Puede ser que hoy empieza tu caminar sobrenatural hacia la grandeza.
Entonces, si Dios dice la verdad, significa que al ser excelente en el trabajo (y vale la pena estudiar lo que ser excelente significa) Dios se encargará de que mi posición cambie de estar ante gente común a estar ante gente extraordinaria. Cabe, mencionar que la grandeza paga muy bien.
El hombre y la mujer hacen la parte humanamente posible, y Dios se encarga de la parte humanamente imposible. Lo que con tus esfuerzos no puedes lograr, Dios lo hará, pero sólo si haces la parte que te corresponde.
Una persona a la que no le gusta trabajar jamás tendrá acceso a la grandeza. El primer requisito es trabajar. No puedes ser alguien que busca trabajo, sino alguien que sale a trabajar. ¡Hay una gran diferencia! El que busca trabajo tarda meses frente a una computadora mandando aplicaciones y poniendo todos sus requisitos para trabajar. El que sale a trabajar simplemente no regresa a casa sin dinero en su bolsillo. Y si sabes que tienes una promesa de parte
de Dios, no te vas a preocupar por el sueldo inicial. Debes salir a las calles a decir: Denme la oportunidad de trabajar con mis manos y permítanme demostrar mi excelencia, mi esmero, mi respeto por la empresa y por mis jefes y entonces verán el sueldo que merezco. ¡Uff¡ ¿Quién hace eso? ¡Nadie!
¿Cuánto te cuesta ser esmerado, excelente y diligente en tu trabajo? No cuesta nada. Pero la realidad es que en las empresas esto brilla por su ausencia. Dios no respalda a flojos, mediocres, impuntuales e irrespetuosos de lo ajeno. No importa cuánto ores y clames, Dios quiere esmero en tu trabajo y no va a negociar con eso. ¿Quieres que Dios responda a tu favor en el trabajo? Haz tu parte y Dios hará la suya.
Una parte demasiado importante en este punto es que si quieres llegar a la grandeza tienes que estudiar cuál es el perfil que la grandeza busca para tener gente a su lado y quiénes son los que la grandeza descalifica de inmediato. Los que la grandeza descalifica son los siguientes:
El desenfocado. La distracción es mortal. La grandeza valora su tiempo porque su tiempo es dinero. No hay tiempo que perder. Y si quieres estar en ese nivel algún día, debes empezar por valorar el tiempo hoy mismo. Si tienes espacio para ver dos películas al día, un rato en facebook y otro en el chat, te aseguro que jamás estarás ante la grandeza.
El irrespetuoso. Se falta al respeto no sólo con gritos y malas palabras. Puedes mostrar falta de respeto cuando usas los recursos de la empresa para fines personales. Cuando no sabes saludar a la gente con propiedad y cuando te llama una autoridad contestar sin mostrar honor.
Falta de protocolo. La grandeza tiene un protocolo y es tu responsabilidad aprender cuál es. ¡No debes entrar como chivo en cristalería! Casi nadie sabe lo que protocolo significa… por eso la grandeza está lejos de nosotros. A Dios le importa y a la grandeza también.
La ley de la casa. Cada lugar tiene reglas y a la grandeza le gusta tener las cosas de cierta manera. Debes investigar sus gustos, qué ambiente le gusta tener a su alrededor. Te aseguro que si tú otorgas ese ambiente, la grandeza te mantendrá a su lado. ¿Cómo le gusta que se conteste el teléfono? ¿Cómo le gusta que se escriba un email? ¿Como
desea que se mantenga la comunicación? ¿Cada cuando quisiera un reporte tuyo? ¿Cómo le gusta el café y cuál es su comida favorita?
En nuestra cultura tenemos a la mayoría diciendo “no voy a ser barbero, ni crea que andaré detrás del jefe.” Sólo te suplico que analices las estadísticas y veas cómo la mayoría de la gente que tiene boca para fanfarronear y decir semejante estupidez no es la que gana, no llega a ningún lado. El que con actitud humilde se somete en el trabajo, será exaltado por Dios. El que prefiere la soberbia y seguir con su tontería, quien vota por la mediocridad y critica a los que aspiran a la excelencia, quien ve con desprecio a la empresa y no le importa nada más que cobrar un cheque, no va a llegar lejos, y no puede esperar nada de parte de Dios.

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