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Uno de los temas que menos se toca en los púlpitos es el tema del trabajo. Como si no fuera relevante hablar de eso. Si no se habla de aquello en lo cual el ser humano pasa la mayor parte de su tiempo, ¿cómo afectará el Cristiano a su sociedad? La Biblia habla mucho más de lo que concierne a la vida Cristiana en la tierra que de la vida eterna. Es aquí y ahora donde debemos causar un cambio, siendo que somos la luz del mundo y la sal de la tierra. Tenemos una vida doble, y no me refiero a ser hipócritas, sino a que en nuestra mente tenemos la vida Cristiana, y la vida secular. En realidad, el Cristianismo afecta todas las áreas de la vida. El trabajo no es la parte secular que el Cristiano tiene que soportar en la tierra. ¡No! Por el contrario, es la plataforma para aplicar los principios del Reino de Dios y afectar a nuestra sociedad. ¿Cómo es que el Cristiano considera que la parte de su trabajo -que son cuarenta horas a la semana mínimo- no tiene nada que ver con su Cristianismo? Sucede cuando el Cristiano cuenta las horas para salir del trabajo, trata de no meterse en problemas y se cuida de no hablar de Dios porque “no es el lugar apropiado para hacerlo”. Lo cual es correcto. Al trabajo se va a trabajar, no a tomar el tiempo para otra cosa. Pero en el desempeño del trabajo es donde el Cristiano brilla… bueno, por ahora brilla por su ausencia. ¡Pero podemos cambiar eso de inmediato! Hay tanto que Dios dice respecto al trabajo y ello es precisamente porque esta sociedad necesita Cristianos al mando. La Biblia dice que los que son Suyos serán cabeza y no cola. Y no te quiere a la cabeza para que te sientas bien, o tengas un buen sueldo. Aunque eso es parte de la recompensa, ser la cabeza conlleva mucho más. La Biblia dice también que tengamos un buen trabajo para tener qué compartir con el que padece necesidad. Tu trabaja con esmero, haz justicia, defiende la causa del jornalero que no recibe un buen sueldo aunque trabaja como esclavo, y Dios te pondrá en la grandeza. Y estando ahí puedes cambiar esta sociedad. Es tiempo de influir y no ser ególatras. El sistema llamado “trabajo” del mundo opera de una manera que esclaviza a la gente y la empobrece. La gente tiene que buscar dos o tres trabajos para sostener a su familia. Papá y mamá tienen que trabajar porque un sueldo no es suficiente para las necesidades básicas. Los hijos entonces se pasan horas en guarderías o en casa de la nana porque los padres tienen que trabajar para que esos pequeños tengan qué comer, y con todo, sigue siendo insuficiente. No tienen tiempo para la Iglesia, no pueden ayudar a otros, sus hijos no cuentan con herramientas para explotar su potencial, porque el sueldo apenas alcanza para lo muy básico. El Cristiano puede cambiar eso. Y para cambiarlo debe estar en la cabeza para tomar decisiones. ¿Cómo llega a la cabeza un Cristiano? La Biblia dice que al que es solícito, esmerado y excelente en su trabajo Dios lo pondrá junto a la grandeza. ¡Ahí empiezan los problemas! Ufff, la mediocridad es lo que abunda. ¿Quién trata bien su trabajo? ¿Quién es fiel en lo ajeno? ¿Quién es honrado, excelente y esmerado? La Iglesia en general padece de ignorancia porque en los púlpitos se habla de cómo llegar al cielo y no se hace mucho énfasis en lo que Dios quiere hacer en nosotros ahora. Es tiempo de brillar con nuestro carácter en el trabajo. Si aplicas lo que la Escritura dice del carácter del empleado exitoso entonces subirás como espuma. Pero no subirás sólo para tu comodidad, sino porque Dios quiere que influyas y seas la voz para los que no la tienen. Necesitamos Cristianos en posiciones de alto nivel que tomen la causa de los necesitados en serio. Cristianos que puedan contratar personal y no condenarlos a la pobreza ofreciendo un sueldo que no alcanza para nada. Jesús de Nazaret vino a dar buenas nuevas a los pobres. Y, con todo respeto, abre tu mente por favor y entiende que la única buena noticia para un pobre es que la pobreza terminó. Un Cristiano al mando debe tomar la causa de los necesitados y no ofrecer sueldos miserables. ¿Jesús viene a dar buenas nuevas a los pobres y Sus seguidores los condenarán a la pobreza ofreciendo trabajos que los esclavizan a una vida miserable? El índice de pobreza en Estados Unidos (de acuerdo a “Federal Poverty Guidelines www.aspe.hhs.gov) dice que una familia de cuatro personas que depende de un sueldo de $22,000dólares al año se considera en pobreza. Eso es aproximadamente $10dólares por hora. No me digas: “Bueno, pero si trabajan papá y mamá en dos trabajos cada uno, pues ya la hacen”. Ten cuidado. Si tú eres Cristiano y tienes empleados, te recuerdo que Jesús vino a dar vida en abundancia y para eso te quiere al mando. Para que la tengas y la ofrezcas. El sistema del mundo empobrece, el sistema del Reino de Dios no. Dios presta oído al clamor del pobre y si cerramos nuestros oídos a ese clamor Dios cerrará Su oído al nuestro. Ahora las empresas quieren ahorrar dinero empobreciendo a sus empleados. Y al final del año se aplauden los ejecutivos por sus logros, ¿pero quien oye al trabajador que sufre para que otros celebren? Dios ya tomó partido, y El los oye. Quizá no sabías que esto es posible. Quizá no te has puesto a aprender lo que la Biblia dice. Quítate la ignorancia hoy y abre tu Biblia. No podemos voltear la mirada y no poner atención a aquellos que están a nuestro lado y que apenas pueden vivir. No podemos decirles “Dios te bendiga”, cruzar los brazos y no hacer nada. Amar a Dios es amar lo que es justo. Te animo a que estudies la Biblia y consideres tomar la causa de los pobres en serio. Y si tienes empleados, ¡por favor paga bien!
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