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Humildad

Humildad

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En nuestra cultura hispana creo que tenemos el concepto de la Humildad un poco torcido y equivocado. La humildad no es una apariencia, ni un estatus social; no tiene nada que ver con cuánto dinero tienes en el bolsillo ni qué marca de zapatos usas.
Nosotros no tenemos cuidado en nuestras expresiones y decimos cosas como “le di dinero a una persona muy humilde”, “una persona humilde me pidió comida”. Aunque nos estamos refiriendo a una persona necesitada no podemos pensar que por el hecho de ser necesitada es humilde.
Una persona necesitada puede ser orgullosa. ¿Qué? Pues sí mi querido lector. A veces la peor manifestación del orgullo y la soberbia se esconden detrás de una apariencia de pobreza, de necesidad o de carencia. Pero te repito: humildad no es lo mismo que carencia.
Los ricos pueden ser acusados de ser soberbios sin ni siquiera conocer su carácter, sólo porque tienen dinero. Los pobres pueden considerarse humildes sólo porque no tienen lo que necesitan. Pero la humildad es un atributo del carácter increíblemente necesario, sin importar cuál sea la condición económica de la persona. La humildad abre puertas que nunca se abren con la soberbia.
La humildad causa una reacción de gracia y favor, pero la soberbia causa una reacción de resistencia o rechazo. Especialmente los religiosos consideran que si no tenemos ni para comer entonces somos humildes. Sin embargo, esa opinión está equivocada. Si deseas conocer a alguien humilde tienes que observar cómo se desenvuelve en sus relaciones y te darás cuenta.
La humildad es un atributo que tienen aquellos que saben escuchar. Así es. Cuando sabes escuchar a la gente, no importando si de antemano piensas que sus opiniones no son válidas o sus argumentos son incorrectos y escuchas antes de responder, es signo de humildad. Los que son humildes piensan que no lo son. De hecho en cuanto alguien dice “yo soy humilde” nos está dando la prueba más grande de soberbia que existe. Los humildes nunca pueden reconocer que son humildes, precisamente porque lo son.
Una persona humilde sabe pedir ayuda. La humildad no le impide hacer preguntas aún arriesgándose a parecer un tonto. El humilde esta consciente de que no tiene toda la información y sabe que la necesita. Ser humilde es conocer tus propias carencias y jamás pensar que ya sabes lo suficiente.
Una persona humilde aprende de todos. No escoge de quién aprender porque reconoce
que aún en un niño puede estar la respuesta que tanto está buscando.
Una persona humilde escucha todas las versiones antes de hacer un juicio, porque duda de su propio juicio y de aquellos que creen saberlo todo.
El que es humilde no tiene la necesidad de expresar lo que sabe cuando alguien no lo quiere oír. Prefiere escuchar. El soberbio se quiere expresar siempre, no se puede quedar callado, todos tienen que conocer su opinión y le gusta “monopolizar la conversación”. El pasatiempo del humilde es escuchar, porque sabe que puede aprender. Quien escucha en una conversación siempre saldrá con más información que el que se dedicó a hablar sin parar.
El que es humilde tiene una gran sensibilidad a lo que otros sienten porque los escucha con toda atención. Prefiere pensar antes de hablar porque considera que puede ser que no tenga toda la información para responder sabiamente. La humildad es una actitud y no se puede ver cuando conoces a alguien sólo por su apariencia. Pero en el momento que empieza a hablar te darás cuenta si la humildad es una de sus características o no.
Albert Einstein nos dejó un consejo muy importante. El siempre pensó que no conocía lo suficiente para dar una respuesta cerrada o para hacer pensar a quien lo oyera que su conocimiento era la única opción. ¡Eso es humildad!
Si quieres practicar algo sencillo para adquirir ese atributo, te animo a que hagas lo siguiente: Cada vez que des una opinión primero escucha sin interrumpir. Y cuando sea tu turno hablar puedes expresar. “De acuerdo a mi experiencia, esto es lo que pienso”. “Puedo estar equivocado, pero esto es lo que opino”. “Desde mi punto de vista esto es lo que puedo decir”. “No tengo toda la información, pero esto es lo que puedo concluir con la información que tengo”. Cuando le dices a la gente que existe una posibilidad de que estés equivocado, transmites una gran confianza en otros. Lo peor que te puede pasar es asegurar que tu punto de vista es la verdad absoluta y alguien pueda demostrarte lo contrario. Es mejor ser humilde en lugar de resultar humillado.
La Biblia dice que los que se humillan serán exaltados. Y los que se exaltan a sí mismos serán humillados. Dice que antes de una gran caída aparece una manifestación de orgullo y soberbia. Cambia tu actitud y verás resultados de inmediato.

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