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En el mundo existen dos grupos de personas. Los que crean los problemas y los que resuelven los problemas. En la mesa se sientan dos grupos de personas, los que se quejan de sus problemas y los que, al escuchar las quejas, se imaginan las soluciones que pueden crear para resolverlos y cobrar por ello. Si te das cuenta, todo lo que tienes es una solución a un problema. La ropa que tienes, alguien la diseñó para que tú te la pongas. El reloj que usas es una solución al problema de saber qué hora es. Los lentes que usas, te resuelven el problema de no ver bien. Tu computadora, el celular, los muebles, etc. Todo lo que tienes alguien lo creó para resolverte el problema. ¿Por qué no hacer lo mismo tú? En nuestra mente sólo podemos tener ideas o problemas. Si tienes problemas en tu pensamiento y es lo que predomina durante tu día y tu semana, nunca puedes captar las ideas que pasan delante de ti. Tu imaginación es la tierra donde se cultivan las ideas. Cuando la mente está llena de problemas y preocupaciones, la imaginación está desconectada. Un problema siempre usa la imaginación para lo peor, mientras otros siguen escuchando las quejas y querellas y haciéndose millonarios resolviendo esos problemas. ¿Por qué no hacer lo mismo tú? Los problemas no se resuelven solos. Los problemas no se resuelven acumulándolos. Los problemas se resuelven tomando decisiones. Una mente llena de problemas ya perdió el rumbo. Dios ayuda a la humanidad dándole ideas. Dios ayuda dando sabiduría para tomar decisiones. Su sabiduría siempre es útil para resolver cualquier situación, no importa lo difícil que ésta sea. El gran problema es que deseamos que se solucione todo a nuestro alrededor, pero no queremos participar en la solución. Queremos culpar a otros, esperar que otros cambien, ser las víctimas, siendo que una decisión puede cambiar para siempre el ambiente en el que vives. Ya no esperes. Toma decisiones. Nadie tiene la culpa de que quieras vivir en un infierno. No culpes a quien te lo está provocando. En el momento en que estés harto o harta del infierno en el que vives, en ese momento tomarás una decisión y nunca más vivirás igual. Tolerar los problemas y dejar que crezcan, nos hace igual de responsables que haberlos creado nosotros mismos. No esperes a que los demás cambien. No esperes a que otros quieran darte lo que esperas. Tolerar tus problemas daña tu mente, daña tu tranquilidad. Dios nunca nos ha llamado a tolerar problemas, infiernos, sino a usar Su sabiduría para llegar a la solución. Tu mente está diseñada por Dios para otra cosa. No es un resumidero de problemas sino una fuente de soluciones. Te animo a que hoy escuches los problemas y dejes que fluyan las ideas por tu mente para resolver, crear, innovar. Detrás de los problemas que resuelves están los recursos que necesitas. Tú decide en qué lado de la mesa vas a estar siempre. ¿Serás quien se queja? ¿O serás quién resuelve los problemas y a cambio recibes recompensa? Tú puedes ser un candidato para resolver una necesidad que nadie ha visto y hacerte millonario por lograrlo. ¿Por qué no?
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