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Dios nos da principios y, cuando se activan, vemos los resultados. Dios resuelve los problemas del humano entregándole la llave que abre la puerta correcta. Ya es nuestra responsabilidad usar la llave para abrir la puerta. Dios ayuda, con sus principios. Cuando tú tomas un principio divino y lo activas, entonces ves Su poderosa ayuda en acción. Los principios de Dios no son para molestarnos, para darnos una vida aburrida. Debemos entender que esa es la manera en que El te rescata de una situación, te abre puertas que nadie más puede abrir y te pone en lugares que ni en tus sueños te imaginaste estar. Acércate a la Biblia, ya no la desprecies y empieza a aplicar los principios que están escritos en ella, y verás los resultados divinos. Para resultados humanos, usa principios humanos. Para resultados sobrenaturales, activa los principios divinos. Un ejemplo de esos principios que Dios nos ha dado es el sembrar para obtener una cosecha. Todo lo que tienes en tu vida es una semilla que tiene el potencial de producir mucho más. Cuando activas el principio de la siembra, aparece la cosecha. ¡Nunca falla! Uno de esos principios que al activarse producen una gran cantidad de favores sobrenaturales es el ser agradecido. Parece ser algo muy sencillo, pero es muy poderoso. El ser agradecido conlleva mucho más que decir la palabra “gracias”. En la Biblia, el agradecimiento se demostraba con actos exuberantes, dádivas, y celebraciones. Te quiero animar a que practiques el agradecimiento de otra forma. Conviértete en un loco agradecido. Decide no pasar nada por alto en tu vida, no dar nada por sentado y celebrar cada cosa que recibes. La celebración es la primera reacción en el agradecimiento. Usa tus expresiones, usa tus gestos, tus sonrisas y tus abrazos. Abre los regalos cuando te los dan; no los pongas aparte. Demuestra que cuando recibes algo, lo celebras. Abre la envoltura del regalo con respeto, con emoción, en lugar de romperla con descuido. De cada cosa que recibas, da las gracias por escrito, en persona, por email. No digo que escojas uno de esos medios para mostrar agradecimiento, ¡usa todos! Conviértete en un loco agradecido. En las iglesias la celebración que le damos a Dios se llama “alabanza”. Dios exige que entremos a Su presencia con alabanza en nuestra boca. Ese es el protocolo. Le gusta que le celebres. Y te puedo asegurar que entre más celebras lo que Dios hace por ti, más lo hace. Le encanta el ser humano agradecido. Cuando valoras algo, agradécelo siempre. Si alguien te da un consejo, y funciona, premia a esa persona. Busca la manera, que sea parte de tu carácter, de tus hábitos. Si alguien te aconseja, y recibes un beneficio por ese consejo, busca a esa persona y hazlo partícipe del bien que recibiste. ¡Por eso damos ofrendas a Dios! Porque Sus palabras producen en nosotros y en agradecimiento le llevamos parte de lo que Su palabra produjo. Cada vez que vamos a Su presencia debemos demostrarle nuestro agradecimiento. Practícalo con tu familia, con la gente que te ayuda, tus empleados y tus asociados. Cuando eres agradecido te conviertes en un imán de bendiciones. Todo lo que celebras lo atraes. Todo lo que no celebras lo pierdes. El agradecimiento atrae a Dios a tu vida, atrae Sus bendiciones. Puedes empezar hoy mismo. ¡Exprésalo! Vas a ver un cambio inmediato en tu actitud, y en el trato de los demás hacia ti. Vas a ver un cambio grande, porque Dios va a empezar a reaccionar a tu favor.
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