Por Ana Sweet
El sentido que le quiero dar a la palabra pasión no va en relación a lo sentimental, al amor entre un hombre y una mujer. Quiero referirme a la pasión por algo en la vida. Creo que uno de los radares que Dios puso en nuestro corazón para identificar la tarea que somos llamados a cumplir en este tiempo, o el problema que Dios quiere que resolvamos, o el propósito que quiere que cumplamos, es la “pasión”. Quisiera que leas este artículo con cuidado y, por favor, no cierres los ojos y los oídos a esa flama que arde en tu corazón.
Vivir esta vida loca sólo para trabajar, comer, dormir y vestirnos no está bien. Dios puso en el ser humano un deseo de resolver problemas. Tú eres la solución al problema que alguien tiene. Tu fortaleza es la solución a la debilidad de alguien. La recesión de unos es la oportunidad de otros. No nacimos para que alguien nos ponga un sueldo por hora y vivir esperando que anualmente nos aumenten aunque sea cincuenta centavos. Tú eres un ser creativo. Tienes semillas dentro de ti que al sembrarlas cambiarán el futuro de alguien y te sentirás realizado y satisfecho. ¿Qué es eso que te apasiona y no le has puesto atención?
Te voy a hacer una serie de preguntas que te pueden ayudar a identificar lo que es tu “pasión” en la vida o, por lo menos, despertar en ti un interés por no vivir por vivir y tener la expectativa de que algún día se prenda esa flama dentro de ti que pone rumbo a tus días.
¿Si todos los trabajos del mundo pagaran lo mismo, desde ser carpintero hasta ser el presidente de la nación, cuál trabajo escogerías? Te sorprenderías de la cantidad de gente que abandona su pasión porque alguien les dijo “eso no paga bien”. ¿Qué podrías hacer que no te importara a qué hora entrar a trabajar y no te importara pasar haciéndolo mucho más de ocho horas diarias? En esa área donde no te importa “ponchar” porque amas demasiado lo que haces. ¿Qué te gusta tanto que hasta estarías dispuesto a hacerlo sin que te paguen? Nadie nace experto en algo. Pero lo que los grandes hicieron fue dedicarle todo su esfuerzo, su energía, su dinero, su amor, a aquello que les apasionaba y se convirtieron en los mejores en su área. Ningún
millonario revisa su reloj para salir de trabajar o despierta deseando que se acabe el día de trabajo. ¡No! ¿Sabes por qué? No trabajan por dinero, trabajan por pasión y el dinero sólo es un resultado de lo que aman hacer. Nunca tendrás que rogarle a Luis Miguel que cante una canción. Ama cantar y además le pagan por hacerlo. Bill Gates no sueña con que ya sea domingo porque su trabajo le aburre. No. Eso sólo lo viven quienes carecen de pasión, de sentido en la vida, de destino y no están realizados. Yo me niego a vivir así y no quiero vivir un solo día lejos de mi pasión y mi asignatura. Porque tus recursos se encuentran detrás de tu pasión. Tu mayor sueldo está detrás de lo que amas hacer. Deja de trabajar por dinero y, una vez que descubras lo que te apasiona, dale todo de ti. ¡Nadie podrá ser tu competencia!
Desprecia la ignorancia, aborrece la mediocridad, conviértete en enemigo del aburrimiento, niégate a ser del montón. Si no vives apasionado por algo, nunca te sentirás realizado. No mereces eso. Dios te bendiga y te revele aquello que El ha puesto dentro de ti, y desarrolles el potencial que te ha dado. No vivas sin trascender. No camines por esta vida sin dejar huella. Pon atención al gemido de tu alma. Sueña, sé creativo y no desprecies los pequeños comienzos.