Quantcast
  elhispanonewspaper.com
elhispanonewspaper.com Mayo 24, 2012,
pixel
 
11px
11px
Búsqueda
web noticias videos fotos
yahoo
11px
11px
 
 
 
Columnas

Comparte esta columna enviar imprimir
interior 12
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
tamaño Menos TextoMas Texto
¿A Quién Oyes?

¿A Quién Oyes?

<< Anterior | Siguiente >>

Cuando vamos a una tienda a comprar la comida, escogemos lo mejor. Lo que nos nutre, lo que causará bienestar y satisfaga nuestro hogar. No me puedo imaginar a alguien que tiene hambre, necesidad de nutrirse y va buscando basura, legumbres podridas, carne caducada y frutas amargas.
¿Quién hace eso?
Estamos en una sociedad que de muchas maneras nos enseña a comer bien, a alimentarse, pues la vida depende de la nutrición. Y todo esto es admirable. Pero la comida no es lo único que trae vida o muerte.
Otra forma de alimentar nuestra vida es a través de lo que oímos. Lo que oyes te afecta. Las palabras tienen un poder que está atado a la vida. Así como no comes lo que te envenena, así debemos cuidar lo que oímos. Desafortunadamente no tenemos forma de desechar lo que oímos. Cada palabra que oyes se queda ahí para producir algo y no se va. Las palabras que oyes no se las lleva el viento, sino que penetran tu alma, tu psique y determinan el rumbo de tu vida.
De que sirve tomar un desayuno nutritivo, salir a correr al parque para tener un cuerpo saludable, si después tomamos el teléfono para escuchar algo que nos llena de veneno, de chismes, malas palabras y lo recibimos bien. Lo que entra por los oídos destruye todo bienestar en tu ser. ¡Empezaste el día bien! Pero si te duermes saturado de veneno, de amargura, de chismes, juicios y todo lo que entró por tus oídos, destruiste todo intento de tener buena salud. No sólo eres cuerpo, mi querido lector, tienes un alma y un espíritu. Lo que comes afecta el cuerpo, pero lo que oyes afecta tu alma y tu espíritu.
¿A quien oyes? Esa es una decisión que debemos tomar a diario. No caminarías a ciegas con un antifaz con la boca abierta, esperando que te metan lo que sea. ¿Por qué oyes sin ver? ¿Por qué no escoges a quién oír? ¿Por qué no poner un alto cuando alguien empieza a soltar veneno y contundentemente dices: ¡Alto, eso no lo quiero oír! Esa decisión determina el rumbo de tu vida. Lo que oyes afecta tus convicciones, tu criterio, tus emociones.
Podemos oír a los maestros en lugar de oír a los flojos. Podemos oír a los que están viendo maravillas en lugar de oír a los que fracasan. Podemos oír a los
sabios en lugar de oír a los necios. Podemos oír buenas noticias y decidir oír sólo eso. Podemos oír a Dios y podemos oír al diablo. ¿A quien oyes? No dejes que otros decidan lo que oyes. Determina a dónde quieres llegar y esa meta va a ayudarte a escoger a los que están calificados para hablar a tu vida y descalificará de inmediato a los que pueden estorbar tu jornada.
Quisiera darte el secreto para vivir no importando las circunstancias de esta sociedad que se está derrumbando más cada día: Ve a una Iglesia donde te hagan oír lo que la Palabra de Dios dice. Si tu abres tus oídos, Dios abrirá tu entendimiento. Y cuando creas a Sus Palabras, tu vida permanecerá a prueba de temblores, recesiones, muerte prematura, pobreza, enfermedad y tristeza. Lo que oyes te afecta, y es tu tiempo de oír las maravillas que Diós hará contigo. Romanos 10:9

<< Anterior | Siguiente >>

  enviar imprimir
interior 8px