¿Te has puesto a pensar que nada sucede sin decisiones previas? Las decisiones son muy importantes en la vida y debemos invertir más tiempo en consultar antes de tomar una decisión. Casi siempre se hace lo opuesto. Miles de personas invierten mucho dinero en psicólogos, abogados, consejeros, programas, porque tomaron una decisión equivocada y están viviendo las consecuencias de esa decisión. Las cárceles están llenas de personas que tomaron decisiones y dedicarán una gran parte de su vida a pensar en lo que hicieron. Pero no debe ser así. El tiempo de inversión debe ser antes de tomar una decisión. Si vas a invertir dinero en corregir un error ya cometido, ¿porqué no invertirlo en consultores, libros, seminarios, para evitar cometer un error? No lo sé, es un misterio.
Tenemos un buen dicho en nuestra cultura. ¿Un buen dicho? Más bien un mal dicho, que caracteriza nuestra naturaleza. Lo repetimos vez tras vez, generación tras generación y quisiera pensar que tú, mi querido lector, prefieres detener el ciclo de tal dicho y hacer un cambio radical. El dicho famoso es “echando a perder se aprende”. ¡Ah caray! No sé quién fue el inteligente que pensó en esta frase, pero son miles quienes la recitan, que la practican y que viven bajo esa gran influencia. ¡Qué terrible!, pero hoy puede ser el día para cambiar el rumbo.
No debemos aprender echando a perder. Eso es un atajo al fracaso, al hospital, a las cortes y a la tumba. Consultando, leyendo, educándonos, se aprende. Aprendemos para tomar buenas decisiones. Tomamos buenas decisiones para dejar huellas a las siguientes generaciones. ¡Es nuestra obligación!
Hoy eres el resultado de las decisiones que tomaste ayer. Mañana serás el resultado de las decisiones que tomes hoy. No podemos culpar a nadie por el tipo de vida que vivimos. Debemos tener responsabilidad de nuestros actos y darnos cuenta de que nuestras decisiones nos han llevado a donde estamos. No puedes controlar lo que la gente te haga, pero sí puedes responder en lugar de reaccionar. Puedes avanzar en lugar de quedarte estancado. Puedes perdonar en lugar de juzgar. Puedes olvidar en lugar de amargarte. Puedes amar en lugar de odiar. Puedes creer en lugar de dudar. ¿Ves? Lo que te hicieron o la circunstancia que viviste fue dura, pero tu decisión después es lo que determina tu futuro.
La decisión más importante de tu vida es “dejar de vivir
sin Dios”. A partir de esa decisión, ya nunca decides nada solo. Nunca más estarás solo. Cuando tomas la Biblia en tus manos para consultarla y llevar a cabo lo que dice, Dios te toma en las suyas. Esa es la vida de un verdadero creyente. Toma en cuenta los Principios Bíblicos para tomar las decisiones correctas en la vida. No vivas más sin Dios. El resto de tu vida será lo mejor de tu vida. Busca una Biblia urgentemente y sigue los pasos que te indique en Romanos 10:9. ¡Decide esto hoy!