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Es tiempo de empacar. ¿A dónde vamos? A un año nuevo, y la maleta es pequeña, así que debemos descartar lo que no debemos llevar. ¿Estas listo para despedirte?

Si no te despides te quedarás atrás. No añores lo que viviste, ni te quejes de lo que no hiciste. El tiempo es corto y debes despedirte. Hay poco tiempo y debes irte. Si no te despides el vuelo te dejará. Porque sólo abordarán los que dejan el pasado atrás y dan la bienvenida al futuro.

Tantos son los que se quedan. Viven en el pasado y nunca toman el vuelo. Se quedan en los recuerdos dolorosos, en las relaciones rotas, en los negocios que no funcionaron, en los fracasos que vivieron. Es imposible viajar así. La única manera es no mirar atrás, dejar el pasado, pues si no, siempre vivirás en él.

Ya falta poco tiempo, viene un año nuevo y debemos empacar. ¿Qué nos llevaremos? Cada vez que tomo un viaje empiezo con una lista muy larga y me doy cuenta de que siempre hago la lista sin primero considerar el tamaño de la maleta. También debo considerar el tiempo que estaré fuera, el clima del lugar a donde voy y no pagar exceso de equipaje. El peso debe ser exacto.

Vamos a un año nuevo. La maleta es pequeña porque debemos empezar de nuevo. Estaremos fuera poco tiempo. Sólo debemos llevarnos lo necesario, y dejar lo que estorba. El clima es cálido, lleno de expectativas y sueños.

Empecemos con la lista de lo que debe quedarse. Primero vamos a descartar lo que estorba. Dejemos la amargura y los resentimientos, cerremos la página de lo que nos hicieron. Nos espera un futuro con nuevas relaciones y en ese futuro no se acepta nada que infecte nuestro destino. Nada podrido que apeste lo nuevo, nada enfermo que contagie a quien me espera.

Dejemos la semilla que nos produjo una cosecha desagradable, como las palabras malas e hirientes, como los hábitos destructivos y los vicios. Llevemos semilla que nos produzca lo que hemos deseado. Y si no la tienes, cómprala en los libros de los sabios, de los que ya llegaron donde tú deseas llegar. Cómprala en las conferencias y seminarios para darte las estrategias que te faltan. Te dirán los caminos largos y dolorosos que tomaron para llegar al éxito. Aprender eso en cabeza ajena es tomar atajos, es llegar más rápido.

¡Eso me
recuerda algo que debes dejar! Deja la soberbia y el orgullo que te impidió aprender de los demás. Deja la obstinación y la necedad, que te pueden llevar a volver a hacer lo mismo. La única manera de tener resultados nuevos es empleando nuevas estrategias. Solo no puedes, no lo intentes. Si pudieras, ya lo habrías logrado.

Deja las relaciones que te estorbaron, te desanimaron y te hundieron. Las relaciones que te causaron más pérdidas que ganancias. Te espera un año nuevecito; los que no se sienten emocionados por tu futuro, por tu potencial, por tus sueños y metas, deben quedarse atrás. ¿Vamos bien?

Pues si te das cuenta, ya descartamos bastante. Tal vez tú debas descartar unas cuantas cosas más. Pero quisiera ayudarte con algunas cosas indispensables que debes llevar. Lleva el perdón, el amor y la esperanza. Lleva la adrenalina para nuevos riesgos y la sabiduría para no equivocarte de nuevo. Lleva las enseñanzas preciosas que te dejaron las malas experiencias. Y, por favor, lleva la foto de tus enemigos por si te encuentras a uno parecido, para detectarlo más rápido esta vez.

Lleva una sonrisa de niño, esperando atentamente lo nuevo y emocionante, como un dulce detrás de una envoltura misteriosa. Lleva la inocencia para volver a creer, y la audacia para saber en quien sí y en quien no. Pero la malicia déjala, ¿ok?

Y, por último, viene lo más importante. Lleva una Biblia, pues es la brújula que necesitas para llegar a tu destino; es el instructivo para cada uno de los retos. No llegues a tu futuro sin Dios. No llegues a un año más sin la dirección que necesitas. Será la linterna cuando estés en la oscuridad, la medicina en la enfermedad. Será tu compañía en la soledad y la garantía de que al final todo te saldrá bien. No dejes lo más importante; te queda poco tiempo para abordar el vuelo. Ahora, abre los brazos, pues lo mejor no está atrás, lo mejor te espera adelante. Abre los ojos, pues el pasado doloroso se terminó. Abre el corazón para volver a intentarlo. Cierra la puerta del pasado. ¡Despídete ahora con la frente en alto! ¡Allá nos vemos!

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