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Esa canción, “A mi Manera”, la hizo famosa Frank Sinatra. Parece una canción que describe el estado del ser humano en su máxima expresión. Sentado en el trono de su corazón, reinando en su vida, siendo el centro de su mundo y haciendo que todo gire a su alrededor. La triste realidad es que cuando observamos los resultados de un reino así, son catastróficos. Todo se derrumba, nada dura ni funciona. Pero lo que diga el rey, eso se hace… Esto me recuerda otra canción, esta de José Alfredo Jiménez: “sin trono ni reina, ni nadie que te comprenda, pero sigues siendo el rey”, aunque con un mentor en la vida, esa piedra en el camino que te mostró que tu destino es rodar y rodar. ¡Guau!, ya hasta saqué las chenteras! Aunque sea chistoso, la naturaleza humana es así, egoísta. Se sienta en el trono de su vida y empieza a reinar, y termina rodando y rodando. No fuimos diseñados para eso, y entre más vivamos la vida así, terminaremos peor. El vacío que causa ser controlado por el egoísmo es terrible. Nadie lo puede llenar, y es la peor soledad. Como el pez que se saca del agua y agita todo su cuerpecito con gran desesperación y empieza a actuar de una manera disfuncional, es el ser humano que decide sentarse en el trono a reinar en su vida. Todo le sale mal, no es el ambiente al que pertenece, no es lo que debe hacer. Por un tiempo parece divertido, parece que uno se siente bien, pero al final del día, al apagar las luces, al entrar a la soledad donde ya no hay máscaras ni gente a quien agradar, está ese vacío que duele mucho. Como la pieza que falta en el rompecabezas es la vida del ser humano, buscando en todo cómo llenar ese vacío. Lo intenta en los vicios, en las relaciones, y no logra ver cómo el estar en el trono de su corazón parece que en lugar de darle libertad le da esclavitud, en lugar de darle gozo le llena de una inmensa tristeza, y en lugar de vivir mejor parece que es una muerte lenta, muy lenta. No fuimos diseñados para vivir así. Vemos problemas emocionales terribles a causa de estar encerrados en un mundo donde el “yo” es el jefe y su palabra es la ley. La depresión, por ejemplo, es una de las consecuencias de vivir enfocados en nosotros mismos. Dios nos creó para resolver los problemas de otros, y El es quien resuelve los nuestros. Y el deprimido al leer esto dice: “de ninguna manera, primero yo, luego yo y siempre yo”. La Biblia dice que el bien que hagamos por otros Dios lo hará por nosotros. Eso es vivir como pez ¡en el agua! Sacar al pez del agua es llevarlo a la muerte, sacar al humano de vivir para los demás es lo mismo. Si te fijas en todos los que causan daño te darás cuenta de que la raíz del problema es que viven para satisfacerse a sí mismos, y es una batalla perdida, porque aunque lo intentan no lo logran. El drogadicto que roba dinero de todos para su vicio, el alcohólico que se gasta el dinero de su familia para satisfacer su vicio, el adúltero que sólo busca su propia satisfacción aun a costa de su familia, el avaro, la celosa, el que abusa, etc. ¿Ves la raíz del árbol? Podemos cortar los frutos pero si no terminamos con la raíz pronto volverán a crecer. La raíz es el egoísmo, es mantener a un rey que está arruinando su reino. Hay buenas noticias. El Unico y verdadero Rey, quien vino a darte esa libertad, a llenar el vacío en tu corazón y a librarte de tu naturaleza humana, egoísta, dijo estas palabras: “Yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos”. Esa casa es tu corazón. Este gran Rey es un caballero; no va a entrar si no le abres, y va a reinar si se lo pides. No hay mayor libertad que esta, y vivir para ese Rey es lo mejor que te puede pasar. Abrele hoy mismo, llámalo por nombre, su nombre es Jesús. ¡No sigas rodando! ¡Hoy es tu día para que empieces a vivir como pez en el agua! Email: pastoranasweet@yahoo.com (Ana Sweet es pastor de la Iglesia Perdón y Amistad. Para información sobre ubicación y horarios, vea la página 13-A)
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