Todos tenemos una relación personal con el dinero y para cada uno de nosotros el dinero puede representar algo diferente. El dinero puede ser símbolo de poder, seguridad, libertad (financiera y para disponer de tu tiempo), control o dominio, estatus social, éxito, etc. La forma como nos relacionamos con el dinero determina nuestros valores (eres una persona honesta o una persona aprovechada que toma ventaja de otros y roba su dinero) y el lugar que nos damos en nuestras vidas (pobre o rico).
El dinero es un elemento que penetra todos los aspectos de la vida. Con el dinero podemos adquirir bienes (casas, vehículos, muebles, ropa, etc.) y servicios (médicos, electricidad, teléfonos, etc.), nos permite ayudar a las personas que amamos o que están necesitada, nos garantiza mejores oportunidades y educación para nuestros hijos, podemos viajar (tomar vacaciones) y nos puede asegurar una vejez tranquila. El dinero también influye cada vez más en la salud, educación, trabajo, producción, etc. En fin, mejora la calidad de vida, pero también puede ser la causa de angustias, estrés, depresión, adicción (aunque tengamos dinero suficiente para no preocuparnos, siempre queremos más), resentimiento familiar y rupturas matrimoniales. También, nuestras relaciones personales suelen sufrir alteraciones por el dinero, así como la tranquilidad y muestro futuro.
Hay personas que identifican el dinero como algo malo o sucio y piensan que los ricos son personas deshonestas que abusan de otros con poder y por esto nunca disfrutan de las ventajas del dinero o les cuesta producirlo. Hay otros que tienen emociones heredadas o aprendidas sobre el dinero a través de sus padres; si han visto a sus padres batallar mucho para producir dinero, ellos sienten que no merecen tenerlo o no se permiten tener una situación económica desahogada o cómoda.
Además y al mismo tiempo, el dinero está en la base de la vida marital y familiar. Hay muchos matrimonios que se separan más por desacuerdos sobre el dinero que por cualquier otra causa. El dinero puede generar competencias entre los cónyuges o miembros de una pareja que tienen distintas situaciones económicas o laborales. Otras veces, un miembro de la pareja puede tener la adicción de gastar o comprar sin control, lo cual es difícil de manejar y puede traer conflictos.
Cuando hay una falta de dinero para cubrir las necesidades básicas de la familia, la persona puede experimentar preocupación y miedo. Miedo a perder los trabajos o a estar
desempleado, miedo a no conseguir un trabajo de nuevo, miedo al abuso laboral (que no le paguen el salario), miedo a perder la casa, etc., y entra en un estado de ansiedad anticipada. También puede experimentar un gran estrés y, como consecuencia del estrés, depresión. El estrés es un fenómeno que se presenta cuando las demanda de la vida se perciben demasiado difíciles. Bajo el estrés la persona puede sufrir un impacto físico y psicológico en la salud. Se siente irritable, ansiosa o nerviosa, no duerme bien, puede presentar disfunción sexual, coraje, dolores en el cuello y hombros, elevación de la presión arterial, problemas digestivos, dolores de cabeza, problemas renales, ataques cardíacos y derrame cerebrales. Para evitar todo esto, desarrolle la capacidad de hablar abiertamente sobre el dinero y cuestiones económicas, aprenda e infórmese más sobre cómo manejar e invertir el dinero, utilice el dinero de forma positiva y ahorre. Enfóquese en lo que el dinero no puede comprar, como el amor, los sentimientos, la amistad, la alegría, etc.
Graciela Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com