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La psicoterapia es la utilización de cualquier técnica psicológica para propiciar o lograr cambios positivos en las personas. Se le puede definir como un proceso de comunicación entre un psicoterapeuta (persona entrenada para evaluar y generar cambios positivos) y una persona (cliente o paciente) con el motivo de mejorar la calidad de vida en este último. La persona que asiste a la consulta y cumple con el plan del tratamiento (objetivo-meta) puede tener cambios positivos en la personalidad, en su conducta, pensamientos, actitudes, sentimientos o afectos y puede ver su vida desde otra perspectiva. Dentro de la psicoterapia existen una gran variedad de corrientes, enfoques y conceptos teóricos aplicados en el tratamiento psicoterapéutico, por ejemplo: el psicoanálisis, la psicoterapia gestal, existencial, cognitivo-conductual, etc.. Los profesionales que trabajan en estas ramas son: - Psiquiatras: médicos que ayudan a individuos con problemas psicológicos y emocionales. Pueden diagnosticar enfermedades mentales, orientar a pacientes y recetar medicamentos. - Psicólogos: expertos en los problemas psicológicos o enfermedades mentales. Pueden brindar también diagnóstico y tratamiento. - Psicoterapeutas, consejeros: brindan psicoterapia, terapia interpersonal, terapia cognoscitiva-conductual, hipnoterapia, consejería clínica, etc.. Estos terapeutas reciben capacitación especial. - Enfermeras psiquiátricas: son enfermeras registradas que brindan psicoterapia, educación, control de la medicación, etc. Las razones más comunes por las cuales las personas no va a la psicoterapia son las siguientes: - La negación del problema, no aceptan que necesitan ayuda. - No reconocen que tienen un problema emocional. A veces las personas tienen el problema desde la niñez o por años, se acostumbran a él y piensan que es normal. - El mito de que este tipo de terapias son sólo para locos. - Cuando la persona no sabe donde buscar ayuda, por falta de información (por eso, la importancia de los programas de salud mental y física en la radio, televisión, artículos en los periódicos y revistas). - Desconfianza, miedo o vergüenza de contarle o confiarle a un “desconocido” sus problemas, conflictos o traumas emocionales. - Miedo a ser juzgados o criticados por el terapista. - Desánimo por los comentarios de familiares y amigos: “no estás loco, échale ganas”, “eso no sirve, no te ayudan”, “sólo vas a gastar tu dinero”, etc.. La persona con el problema emocional o la enfermedad mental lucha con el problema y con el entorno social, quiere buscar ayuda pero no se atreve porque le da miedo o vergüenza lo que puedan otras personas pensar de ella y se sienten víctimas de sus propios problemas emocionales en silencio. Algunas personas no saben que estas consultas son confidenciales y tienen miedo a que su récord pase a los servicios de Emigración o que hablen de su caso con otras personas conocidas por ella. En los casos de seguros médicos o de autos sí queda registrado como Historia Médica del Paciente, para evitar los fraudes. - Miedo a que esté su record en la policía y afecte al momento de arreglar papeles. - Miedo a la primera consulta, miedo a lo desconocido. - Problemas económicos. Piensan que es muy costoso y que no pueden pagar. - Por algunas creencias religiosas, creen que es algo malo. Graciela Baugher, CCHt. Fundadora y miembro de la Alianza por la Educación y la Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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