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Por Graciela Baugher Se entiende como suicidio un acto en el cual voluntariamente una persona se quita la vida. Las estadísticas indican que las muertes por suicidio han aumentado en todo el mundo. El promedio mundial de suicidios es de siete por cada mil habitantes al año, de los cuales sólo un 40% son denunciados oficialmente. A nivel nacional es de 11.1 suicidios por cada 100,000 habitantes (según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades). Cada año en Colorado hay más muertes por suicidios que por homicidios o accidentes automovilísticos. El suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte entre las personas de 10 a 34 años. Las tensiones emocionales o el estrés creado por las experiencias de llegar a otro país (Estrés del Emigrante), la situación económica y el desempleo han provocado un aumento en los intentos de suicidio entre los latinos de Colorado, de acuerdo con un nuevo informe. Entre la población general hay muy poco conocimiento de los signos que indican la posibilidad de suicidio o que alguien pueda estar sintiéndose suicida. El suicidio no es un crimen, es una emergencia médica. La prevención del suicidio comienza con el conocimiento. Si usted reconoce el cambio notable de conducta que puede tener una persona suicida, usted puede ayudarla y salvar su vida. Entre ellos tenemos: - Los signos de la depresión. La persona se siente sin esperanza o infeliz; puede sufrir insomnio o dormir demasiado, tiene cambios en el apetito, evita socializar, “lo ve todo negro” o “no ve el futuro”; se considera desgraciada, no tiene energía o se siente débil; tiene dolores crónicos sin razones médicas, dificultades para trabajar o concentrarse. - Frases o expresiones de sentimientos de culpa. - Conducta impulsiva o nerviosa. - El abuso del alcohol y las drogas. - La obsesión con la muerte.- Rechaza trabajar, hacer los oficios diarios o participar en actividades. - Regala sus pertenencias o posesiones. - Intenta poner en orden sus “asuntos personales”. - Habla constantemente sobre la muerte o suicidio. - Se retira de la familia o de los amigos. - Habla de desesperanza, impotencia o frustración, insignificancia. – Tiene problemas o incapacidad para recordar, concentrarse o terminar sus tareas diarias. - La compra de armas, píldoras, un lazo. - Conducta descuidada o gesticulación suicida. - Cambios de conducta repentinos, como sentirse muy feliz después de una larga depresión o sentirse en calma después de un período de ansiedad o nerviosismo. - Desinterés por la vida o pérdida del sentido por la vida. - La creencia de que su muerte servirá de castigo a otra persona. - Suicidios previos. - Inconscientemente pone en peligro su vida. - Dolor crónico o quejas frecuentes de síntomas físicos. Si usted conoce a alguien que tiene estos tipos cambios en su conducta, escuche y exprese su preocupación sin criticar; déjele saber que a usted sí le importa él o ella; haga preguntas directas como: ¿No quieres vivir más?, ¿Tienes algún plan?, ¿Te gustaría hablar con alguien que te pueda ayudar?, etc. También puede tomar medidas como conseguir ayuda con un profesional de la salud mental e ir con él o ella a la consulta; no dejar a la persona sola. Tome las amenazas del suicidio seriamente; no hacerles caso y creer que lo hacen para llamar la atención a otros puede traer graves consecuencias. Actualmente se considera el suicidio como un déficit en el instinto de conservación de algunos humanos. Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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