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Con la llegada de la Navidad también llega la nostalgia, la melancolía y la tristeza para muchas personas. Este estado de ánimo se conoce como “Depresión Blanca” o Depresión Navideña. Estas fechas son de gran contraste; hay muchas fiestas, colorido, alegría y decoraciones en las calles; música, eventos especiales, etc., que chocan con el sentimiento de desesperanza, frustración y desilusión que sienten muchas personas al acercarse esta época del año. Esta depresión puede pasar inadvertida; cuando se instala, no se ve ni se nota, pero esta allí. El semblante se vuelve poco expresivo, desprovisto de emociones tanto positivas como negativas; la persona puede descuidar sus relaciones; su pensamiento es operativo o concreto; puede concentrarse y hacer tareas intelectuales complejas, pero no se deja llevar por sus ilusiones o sueños; su imaginación está como bloqueada; no siente motivación y hace sus actividades mecánicamente. Este tipo de depresión no solamente se observa en individuos con tendencia depresiva, sino que puede llegar a afectar a muchas personas. Las personas que tienden a la depresión en estas fechas sufren recaídas con facilidad. Otros, aparentemente sanos emocionalmente durante todo el año, pueden experimentar o sufrir de desánimo o tristeza profunda durante estas festividades. Se piensa que una de cada cinco personas sufre la llamada “Depresión Blanca”. Afecta por igual a hombres que a mujeres en un amplio rango de edad. Pero las formas de evadir la tristeza y la ansiedad son diferentes. Las mujeres tienden a expresar más abiertamente sus emociones o sentimientos con llanto o reacciones de coraje o rabia y son más propensas a realizar compras de manera compulsiva (alentadas por la saturación de mensajes publicitarios que asocian la felicidad con el hecho de tener más posesiones materiales); esto las distrae temporalmente para no sentir las emociones negativas de tristeza, frustración, estrés, vacío, soledad, desamor, etc. Los hombres, por razones culturales, tienden a esconder sus sentimientos de tristeza, nostalgia o melancolía y fácilmente pueden caer en excesos en el consumo de alcohol o drogas, o abusar del sexo, además de ser agresivos y violentos. A estas conductas se les considera “normales” por cultura y en sí el hombre no manifiesta la tristeza del que se queda aislado o encerrado en la casa. Para evitar esta depresión: - No se concentre en los seres queridos que ha perdido, ya sea porque fallecieron o por distanciamiento. Disfrute de todos aquellos que le rodeen. Aproveche esta época navideña para disfrutar los reencuentros con familiares o amigos, el nacimiento de algún miembro; comparta la alegría e ilusiones que sienten los niños en este tiempo (acompáñelos a los actos escolares, eventos comunitarios o a la iglesia). - Marque objetivos, haga planes o metas para el próximo año y cuanto más claros y concretos sean, mejor. Es buena idea escribirlo y organizarlo en un plan de acción con fecha, posibles obstáculos, etc.; las personas que obtienen éxito es porque tiene muy claro hacia dónde van y qué es lo que quieren conseguir. - Viva el presente; el presente depende de uno mismo; somos dueños y señores de nuestro presente. Las personas que viven en el pasado se deprimen (se sienten atrapadas y culpables), las personas que viven en el futuro se sienten ansiosas. El presente es lo único que existe.Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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