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El insomnio o incapacidad de conciliar el sueño puede incluir cualquier combinación que tenga que ver con la dificultad de dormir o permanecer dormido (desvelarse intermitentemente o despertarse en la madrugada). Estos episodios de insomnio pueden ser temporales o pasajeros, (aparecen y desaparecen a corto plazo, pueden durar entre 2 y 3 semanas) o prolongados (crónicos). Como referí en un artículo anterior, las causas más comunes del insomnio en los adultos pueden ser: ansiedad o estrés, depresión, desajustes del horario, estimulantes tomados durante la noche (caféina, alcohol o drogas, etc.), enfermedades crónicas o problemas cardiacos y pulmonares, falta de exposición solar, medicamentos, etc. Es recomendable tratar de modificar o cambiar los hábitos de sueño nocturno y otros comportamientos antes de tomar medicamentos para “curar” el insomnio. Podemos conciliar el sueño más fácilmente de la siguiente manera: Hacer una rutina al establecer una hora regular para acostarse. No acostarse si no tiene sueño; evite permanecer mucho tiempo en la cama mientras esté despierto o acostarse por aburrimiento. Relájese tomando un baño de agua tibia, escuche música suave o lea un libro antes de irse a la cama. Tomar o comer algo ligero antes de acostarse; la leche tibia o la carne de pavo contienen triptófano, inductor natural del sueño. Hacer ejerccicios regularmente. Se recomiendan los ejercicios aeróbicos y yoga (evite hacerlos dos horas antes de acostarse), ayudan a tener un sueño más profun-do y reparador. Para algunas personas, las relaciones sexuales pueden ser inductores naturales del sueño. La computadora y el televisor en la recamara pueden estimular su cerebro, dificultando la conciliación del sueño. Evite el consumo de alcohol, cafeína (café, té o sodas), nicotina (fumar) u otras drogas estimulantes, por lo menos ocho horas antes de acostrse. Evite situaciones estresantes o trastornos emocionales (ver noticias en la televisión, discutir, pelear o argumentar con alguien, etc.) antes irse a la cama. Use la recámara o alcoba sólo para actividades propias de este lugar. Una vez en la cama evite o aparte su mente de pensamientos que no lo permiten descansar, aprenda técnicas de relajación o escuche un CD de meditación guiada. Para ayudar a los niños a dormir mejor: - Evite entrar al cuarto del niño durante la no-che. – Evite los ruidos innecesarios o inquietantes y, si los hay, ponga música suave en el cuarto para incubrirlos. – Evite castigar al niño enviándolo a la cama, esto le puede producir temor y no dejarlo dormir bien. – Comuníquese con él, ayúdelo a resolver sus temores o problemas. – No le dé ningún medicamento para dormir sin antes consultar al médico. Si su problema para conciliar el sueño persiste y se hace intolerable, a pesar de cambiar los hábitos, consulte con un profesional de la salud. Graciela G. Baugher, CCHt. Fundadora y miembro de la Alianza por la Educación y la Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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