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Por Graciela Baugher La confianza, el respeto y la comunicación son primordiales para que la relación sea sana y duradera. Una pareja funciona adecuadamente cuando ambos miembros pueden confiar uno en el otro. La infidelidad destruye la confianza, causa inseguridad, mucho dolor y culpa. La infidelidad no tiene excusa como tal y la causa más común es la insatisfacción matrimonial, afectiva o sexual. Cuando se descubre la infidelidad gradual o repentinamente, el impacto o “shock” es la primera emoción que se siente. Una vez que el “shock” pasa, pueden aparecer otras emociones o sentimientos fuertes, como tristeza, impotencia, frustración, desconfianza, confusión, sensación de pérdida, decepción, ira o furia y, tal vez, vergüenza, culpa, arrepentimiento e incertidumbre en el caso de la persona infiel. Muchos se preguntan cómo pudo suceder algo así, si su relación podía tener futuro. Estadísticamente hablando, la infidelidad se considera alta; en el hombre, un 78% por lo menos una vez durante el matrimonio y entre 68 o 69% en la mujer. Restablecer la confianza cuesta pero es posible. Para llegar a un “borrón y cuenta nueva”, se aconseja reflexionar sobre el amor y los valores que un día los llevaron a estar juntos, y si todavía existen estos valores o si vale la pena seguir con la pareja a pesar del error o la traición. El individuo que engaña necesita trabajar duro para que su pareja vuelva a confiar en él o en ella y creer de nuevo en su amor. La persona engañada debe decidir si merece la pena intentar de nuevo para seguir y salvar la relación. También es muy importante descubrir los motivos que llevaron a su pareja o cónyuge a tener una aventura, para sacar de ello algo positivo que los lleve a resolver problemas y lograr estar más unidos en el futuro. Para esto necesitan dejar a un lado la ira y el resentimiento y tratar de ver lo sucedido de una manera más objetiva. Cada persona reacciona o responde de una manera diferente ante una misma situación; las reacciones ante la infidelidad dependen de la percepción, experiencias traumáticas y otros factores. Si la infidelidad se mira como una traición o como un acto de deshonestidad, dificultará más superarla. La infidelidad es un asunto delicado de tratar, ya que la solución no es sólo el perdón (perdonar no es olvidar). Es muy recomendable tomar terapias de pareja para lograr un entendimiento del los acontecimientos pasados y tomar una decisión sobre si seguir con la relación o seguir caminos separados. Es muy importante que cada uno tenga claros sus sentimientos y ser sinceros respecto a ellos. Mantener una relación por motivos falsos o banales, o cuando el amor, el respeto y la comunicación ya no existen, no vale la pena; sólo creará más dolor emocional, amargura, resentimientos e insatisfacción. En otras palabras, la infidelidad es una herida emocional profunda y como toda herida duele y toma tiempo para sanar. Recuperar la confianza cura la herida y la cierra, hasta convertirla en una cicatriz que con el tiempo se olvida. Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y la Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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