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El miedo a hablar en público se considera un tipo de fobia social o miedo irracional a sentirse juzgado por los demás o a hacer algo que dé vergüenza. La persona que sufre de este desorden de la ansiedad puede sentir miedo a la idea de dar una charla o pronunciar un discurso, dar un testimonio enfrente de otros, hacer un examen oral, exponer un trabajo o leer ante un grupo de personas, ir a una reunión o fiesta donde no conoce a muchas persona, etc. Muchas personas han perdido oportunidades de promoción en el trabajo o de obtener mejores calificaciones en sus estudios por no atreverse a hablar en público. La gente puede sentir mucho miedo a hablar en público por varias razones, como: - el miedo a las críticas. - el miedo a que otros lo o la observen. - el miedo a equivocarse. - vergüenza o timidez. - miedo a las burlas o a las posibles reacciones del público o auditorio. - el miedo a lo que otros piensen de él. - el miedo a no poder recordar o concentrarse sobre lo que va a hablar (quedarse en blanco). - miedo a la ignorancia del tema a tratar. - miedo a no saber contestar una pregunta. - miedo a que no funcione el proyector. - miedo a hacer el ridículo. - etc. Para muchas personas esta ansiedad o nerviosismo está basada en la falta de experiencia, o pueden haber visto a otras personas o colegas dando charlas en público con poco éxito y tienen miedo de que les ocurra lo mismo; otros puede haber tenido experiencias desagradables en intentos previos. También, las experiencias traumáticas en la infancia durante los primeros años escolares, donde el niño fue corregido o fuertemente reprendido por el maestro enfrente de otros, así como burlas de los mismos compañeros al equivocarse u olvidar lo que estaba diciendo. Cualquiera que sea la razón, la ansiedad puede crear la suficiente tensión como para garantizar el fracaso en la intervención. Las personas con miedo a hablar en público experimentan gran ansiedad o nerviosismo, sienten temblor en el cuerpo o en las piernas, les sudan las manos, se ruborizan (ponerse rojo) o la cara se demacra (pérdida del color) y se les dificulta hablar alto y claro; además, suelen pensar que van a hacerlo mal y con frecuencia creen que su actuación ha sido deficiente. Piensan que los demás se darán cuenta de que su voz o sus manos están temblando o creen que en cualquier momento les puede invadir una enorme ansiedad y sus mentes quedarán en blanco, olvidando todo lo que tienen que decir o que no podrán articular correctamente las palabras, etc. El público no es un enemigo; al contrario, son personas que consideran que el orador puede aportarles algo o que pueden aprender de él y que no van a perder el tiempo escuchándole. Una gran parte de este miedo es irracional, no obedece a motivos lógicos como el miedo a hacer el ridículo, a que se rían de uno, a caer en desgracia o a perder prestigio. Son situaciones que no van a suceder y por lo tanto este miedo hay que rechazarlo por absurdo. Tener miedo antes de una intervención pública es algo natural; todas las personas lo experimentan por unos segundos, por lo que no deberíamos ser excesivamente autocríticos con nosotros mismos y no por eso hemos de considerarnos una persona débil e insegura. Usted puede liberar el miedo irracional y aprender a hablar en público a través de la Técnica de la Liberación Emocional u otras técnicas. Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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