|
Todos los seres humanos sienten dolor por una pérdida en muchos momentos de su vida. Cada vez que hay un cambio significativo, éste se hace presente. Por ejemplo: la mudanza a otro país, la pérdida de una casa o carro, la terminación definitiva de una rerelación, un divorcio, un cambio de trabajo, una etapa escolar que termina, un animal estimado que se extravía o muere y, naturalmente, la muerte de un familiar o ser querido. Algunos dolores por pérdida son más intensos que otros, describen las emociones y sentimientos que acompañan a dicha pérdida (de alguien o de algo muy querido) y cada persona reacciona de una forma diferente. Sentir el dolor es un proceso natural para la recuperación y es natural que te sorprendas por la cantidad de dolor que puedes sentir. No importa cuánto dure este periodo de duelo y hay una gran probabilidad de que parezca demasiado largo. Casi siempre es más prolongado de lo que la gente espera, especialmente para aquellos a tu alrededor que no entienden cuánto se ha afectado tu vida. De hecho, también es probable que tu dolor se alargue más de lo que tú mismo esperas. Usted ante la pérdida de un ser querido puede sentir lo siguiente: - Siente que no es real y que lo imagina (negación). - Espera que la persona fallecida regrese y continúe su vida como era antes. - Espera que la persona fallecida se comunique con usted después de la muerte. - Dificultad de recordar o prestar atención a las cosas que hacia antes de la pérdida. - Una sensación de coraje o rabia, injusticia, vejación o desesperanza por la situación. - Siente una sensación increíble de vacío, soledad, desesperación, tristeza, culpa (“si sólo hubiera hecho más”, “pude ser más cariñoso”, “nunca le dije todo lo que lo quería”, “no la cuidé o no estuve con ella en sus últimos momentos”, etc.). - Se pueden sentir remordimientos o pesar, lamentos (pensado una y otra vez que pudimos haberlo hecho diferente). - Es probable que sienta que no importa lo que haga, no puede escapar de una angustia que parece controlar su vida. - La persona se puede sentir debilitada por el dolor e incomodidad perpetuos. Los síntomas típicos de la pérdida son: - Dificultad para dormir o caminar en el medio de la noche. - Perder o ganar peso. - Energía baja o mucho cansancio. - Dolor de cabeza, dolor en el pecho o palpitaciones. - Problemas digestivos o estómago irritado. - Caída del pelo. - Cambios de humor de un momento a otro. - Sentir que los síntomas aparecen de nuevo cuando algo nos recuerda al ser querido. Cuando la persona acepta que la perdida es real, puede hundirse en una profunda pena. Cerca de dos de cada 10 personas desarrollan depresión al año siguiente de perder al ser querido. Esta depresión es como una combinación de pérdida, soledad y desesperanza. Una tristeza intensa también se puede presentar en la casa o cuando se reúnen o hacen actividades afuera; es común que las personas lloren por pequeños detalles que recuerden al ser querido. Todo este proceso doloroso comienza con la muerte del ser querido; hay que aceptar lo que ha sucedido y esperar con el tiempo que la pena pase. Si usted no se apena o llora durante la muerte del ser querido o inmediatamente después de ésta, el dolor puede quedarse dentro de usted y esto puede causar problemas emocionales o enfermedades físicas con el tiempo. Si éste es su caso, busque ayuda con un profesional de la salud mental. El dolor se caracteriza por una etapa de negación, coraje, negociación, depresión y aceptación. Graciela G. Baugher, CCH. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
|
|