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Aspecto Emocional en la Obesidad

Aspecto Emocional en la Obesidad

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La obesidad es una enfermedad que produce severos problemas psicológicos en la persona que la padece. Debido a los estereotipos que se muestran en la sociedad, donde el culto a la belleza y a la figura delgada son tan marcados, la persona obesa se siente “fuera de lugar”.
La obesidad se considera una enfermedad crónica causada por factores conductuales, sociales, metabólicos y psicológicos. Se le puede definir como un exceso de grasa con relación al peso, debido a un consumo excesivo de comida y un estilo de vida sedentario, o ambos.
A medida que se va perdiendo la línea con el sobrepeso y cuanto más lejos se está del peso saludable o del “socialmente aceptado”, el individuo comienza a mostrar algunos signos de malestar emocional. Si la persona no puede solucionar su problema de obesidad, termina frustrada por el fracaso al intentar varios tipos de dietas sin ningún resultado, cayendo en depresión. Es común que comience a aislarse por vergüenza a salir a la calle, comer delante de otras personas y miedo a la burla o al rechazo. También, se sienten incomprendidas, con baja autoestima, baja confianza en sí mismas, tristes, angustiadas; sufren interiormente y tienen pocas ganas de realizar actividades. Debido a esto tienden a desarrollar una gran dependencia hacia las personas con las que conviven. Si la situación empeora (casos más agudos o críticos) puede volverse insostenible para toda la familia, ya que la persona obesa no sale de su casa, no puede realizar prácticamente ninguna actividad sin ayuda y padece otros problemas graves de salud asociados con el sobrepeso (diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc.)
El obeso no tiene una relación sana o normal con la comida y si su estado depresivo se agudiza, también empeoran sus malos hábitos. La persona come por ansiedad para calmarse o por placer. La comida puede calmar las emociones. Hay muchas razones por la cuales podemos comer en exceso o sin apetito. Por ejemplo: - Si una persona no tiene afecto físico o emocional, lo puede sustituir por la comida. - Se puede premiar con la comida por hacer las cosas que no le gusta hacer, o “si no me gusta lo que está pasando me lo trago”. - Nos podemos llenar de comida para llenar el “vacío emocional” (vacío que experimentamos en la infancia). . Nos medicamos al comer; sentimos que la emoción negativa se va temporalmente. - Podemos comer por coraje o
rabia (nos calma), por soledad (la comida es la mejor amiga), por aburrimiento (distrae), por nervios o ansiedad (tranquiliza), por dolor físico (consuelo), por traumas sexuales profundos (protección a la intimidad, no nos sentimos atractivos con sobrepeso), por miedo al rechazo, por frustración (lo aprendemos en la infancia: si el niño llora le dan una paleta o galleta para que se calle o se calme).
Revertir la obesidad no es sencillo. La persona necesita convencerse de que su estado puede cambiar, que su vida y su salud pueden ser mejores (muchas veces el obeso pierde la esperanza en los tratamientos debido a los numerosos fracasos que ha tenido). El trabajo debe ser en equipo con un médico (complicaciones en la salud), un nutricionista (aspecto alimenticio) y ayuda psicológica (conflictos no resueltos y manejo de las emociones negativas, antojos o ansias).
Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com

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