|
Cuando nos vemos en el espejo, automáticamente comenzamos a juzgar cómo nos miramos; esto lo hacemos de una manera inconsciente y la mayoría de las veces ni nos damos cuenta de que lo hacemos. Al reflejarnos en el espejo nuestras voces internas nos critican positiva o negativamente, dependiendo de nuestra autoaceptación y autoestima. Cuando no nos aceptamos completamente como somos, una parte de nosotros se autorrechaza y se critica de una manera negativa. Si nos autorrechazamos por nuestra imagen al vernos al espejo, pensamos o creemos de una manera racional o irracional que somos feos, muy gordos o muy flacos, chaparros, etc. Otras veces, si nos autorrechazamos por algo que hemos hecho o no hecho, pensamos que tenemos una cara muy dura o que nos vemos deprimidos, asustados, tristes, infelices, tontos, etc. El autorrechazo es una emoción muy poderosa que se puede transformar en nuestro peor enemigo, y al vivir un infierno personal por la falta de autoestima (opinión emocional que uno tiene de sí mismo o el sentimiento valorativo de nuestro ser, quiénes somos) creamos autopresión o estrés interno, depresión (autoagresión), desesperación o nervios, miedos, relaciones violentas, adicciones (cigarrillo, alcohol o drogas), dolor emocional o físico, obesidad, obsesiones, celos y enfermedades. Cuando nos autoaceptamos, nos queremos y nos amamos tal como somos (el amor no es algo que otro nos da o toma de nosotros, sino se crea adentro de uno), incondicionalmente, sin criticarnos destructivamente. No somos perfectos, nadie es perfecto. Somos únicos y diferentes. Al aceptarnos por lo que somos, nuestra autoestima aumenta y se hace sólida, creemos merecer y lograr nuestros sueños y siempre haremos lo mejor que podamos con nuestras habilidades; podemos ser felices y no saboteamos nuestra vida. No hay nada ni nadie que pueda hacer que nos sintamos como nos sentimos; sólo nuestros pensamientos, nuestras creencias y nuestra interpretación de la vida nos pueden hacer sentir como lo hacemos. Muchas veces el espejo es el reflejo de nuestros propios pensamientos y creencias. ¿Has prestado atención a lo que te dices internamente cuándo te ves al espejo? Te invito a que hagas consciente ese momento de intimidad contigo mismo y descubras si realmente te aceptas profunda y completamente; tu diálogo interior es el mejor indicador. Si te maltratas con cometarios o criticas negativas, sólo depende de ti cambiar esos juicios que te hacen sufrir. Si en nuestra infancia fuimos devaluados por nuestros seres queridos o maestros con frecuentes mensajes negativos como “eres muy feo”, “gordo”, “no haces nada bien”, etc. y no supieron diferenciar entre lo que realmente somos (identidad) y lo que hicimos (comportamiento), nuestra autovaloración o autoestima se verá muy afectada y será la fuente de todos nuestros problemas como adulto. Como adultos podemos trabajar nuestra autoestima y aceptarnos. La autoestima no es innata, se aprende, se cambia, se modifica, se aumenta y se puede mejorar. Nunca es tarde para lograrlo, para encontrarnos a nosotros mismo. Haga un esfuerzo por escuchar su voz interior, aprenda a escuchar sus necesidades, ámese, cambie sus patrones mentales, resuelva conflictos emocionales y traumas, confíe en usted y alcance sus sueños y deseos. Si no puede solo, busque ayuda profesional. Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabauger.com
|
|