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Dependencia Emocional

Dependencia Emocional

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La dependencia emocional es un conjunto de necesidades emocionales insatisfechas desde la infancia. Más tarde, de adultos, erróneamente decidimos que otras personas deben llenar las carencias tempranas de afecto y aprobación que no tuvimos en la niñez. Cuando hay dependencia emocional la persona cree que la presencia continua y la ayuda de la otra persona son necesarias para sentirse seguro o protegido. La combinación básica en este tipo de relaciones consiste en que una de las personas aparenta “tenerlo todo”, unida a otra que necesita atención, fortaleza y protección.
Puede haber dependencia emocional en una relación cuando uno de los miembros siente celo frecuentemente (emoción de desconfianza acompañada de pensamientos de desamor de parte del otro) y ve a las otras personas como amenaza para la relación. La persona dependiente pierde interés por otras personas o amistades, preocupándose o enfocándose mucho por la apariencia del otro, por su personalidad y sus problemas. Con frecuencia se enoja irracionalmente, se estresa o se deprime cuando la otra persona se ausenta o se aleja un poco. Este tipo de relaciones es egocéntrica, crea un mutuo estancamiento y limita el crecimiento personal. La relación sana es libre y generosa.
La persona que padece de dependencia emocional tiene una gran necesidad de aprobación, se preocupa por caer bien, hasta con los desconocidos; le gusta llamar la atención o ganar afecto haciendo regalos o favores que no le piden. También se llena de ilusiones y fantasías en su deseo exagerado de tener pareja. Su autoestima es muy baja, por lo cual escoge parejas narcisistas, dominantes, abusivas o explotadoras, ocupando siempre una posición inferior dentro de la relación (soportando desprecios, humillaciones, maltrato físico o emocional). En realidad, no recibe afecto verdadero, lo cual deteriora aún más su autoestima, y durante su vida tiene un largo historial de rupturas y nuevos intentos.
La persona escogida por el dependiente emocional busca una posición dominante o controladora en la pareja, tiene un alto concepto de sí mismo, cree que posee privilegios y habilidades fuera de lo común. Por lo general, además de ser narcisistas, manipuladores y explotadores, carecen de empatía (no se pueden poner en el lugar del otro) y afecto.
Los dependientes emocionales se someten al otro, lo admiran, ignoran sus defectos y sólo ensalzan sus virtudes; hacen de esto un medio para preservar la relación y evitan así el rechazo o el abandono. Los factores causales más frecuentes de esta condición
son: - Carencia temprana de afecto y cariño. - Rechazo materno. - Crianza fría y frustrante. - Presencia física pero no emocional de los padres. - Otros. La persona aprende que para ser amada debe cumplir con las expectativas de los demás, nunca importunarlos o alterarlos o provocarlos. Interpretan el amor como un apego obsesivo y admiración hacia la otra persona, en lugar de un intercambio recíproco de afecto.
La independencia emocional se logra con la autoaceptación, aumentando la autoestima, eliminando los sentimientos de culpa (no somos responsables de la felicidad o la tristeza de los demás), eliminado la ira o el resentimiento acumulado del pasado, el dolor por resolver o por conflictos no resueltos, el aislamiento, el chantaje emocional y el miedo. La clave es estar consciente del problema, aceptarnos tal cual como somos, aceptar nuestras vivencias y perdonar para lograr ser felices.
Graciela G. Baugher, CCHt. Fundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com

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