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Todos sabemos lo que es el coraje y todos nosotros lo hemos experimentado de alguna manera durante nuestra vida, ya sea como una irritación o como una intensa furia o ira incontrolada. El coraje es una emoción humana normal y usualmente saludable, pero cuando está fuera de control se puede tornar destructiva y puede traernos problemas, ya sea en el trabajo, con la pareja o en las relaciones con otros y, muchas veces, dañar la calidad de nuestra vida. El coraje o la ira puede hacerte sentir como si estuvieras a la merced de una impredecible y poderosa emoción.
El instinto natural nos lleva a mostrar nuestro coraje con agresividad, lo cual nos permite a veces pelear y defendernos cuando somos atacados; una cierta cantidad de coraje es, por lo tanto, necesaria para sobrevivir.
El coraje o la rabia puede ser causado por eventos externos (sentir coraje por una persona o por situaciones imprevistas, como estar estancado en el tráfico, la cancelación de un vuelo importante, etc.) o internos (causados por preocupaciones, problemas personales, por recuerdos traumáticos, abusos o conflictos no resueltos, etc.). Las personas que experimentan eventos traumáticos con frecuencia experimentan coraje o enojo, actúan violentamente y pueden abusar del alcohol y las drogas. Al igual que otra emociones, el coraje está acompañado de cambios fisiológicos y biológicos, como son el aumento en el ritmo cardiaco, un alza de la presión sanguínea, aumento de las energías hormonales (adrenalina y noradrenalina), tensión en los músculos y cara enrojecida.
El coraje puede ser reprimido y esto pasa cuando controlas esta emoción y te enfocas en algo más positivo. Lo peligroso de este tipo de respuesta es que si no permites la expresión de tu rabia, ésta se torna interior, pudiendo causar hipertensión (presión arterial alta) o depresión. Por lo tanto, si no expresamos el coraje podemos crear otros tipos de problema al organismo. Por otro lado, podemos tener expresiones patológicas del coraje o cólera, como son los comportamientos agresivos explosivos y fuera de control. En estos casos debemos aprender cómo expresar nuestro coraje constructivamente.
Expresar enojo o coraje no es hereditario (“heredé el carácter de mi padre y soy así”) como muchos creen y se puede cambiar. No sólo la expresión de enojo es algo que se aprende, sino que también el expresarlo frecuentemente y agresivamente, puede convertirse en un mal hábito con consecuencias negativas. Otros creen erróneamente que el enojo
conduce automáticamente a la agresión. Las personas que tienen dificultad para manejar su coraje recurren con frecuencia a expresiones agresivas del enojo para resolver sus problemas, sin pensar en las consecuencias negativas que pueden surgir.
La meta es reducir las causas de la rabia, así como el surgimiento de síntomas fisiológicos. Tú no puedes eliminar o abolir todas las cosas o personas que te originan el coraje, ni tampoco puedes cambiarlos a ellos o cambiar algunas situaciones que te molestan, pero sí puedes aprender cómo controlar tus emociones. Hay que tomar conciencia del enojo para poder superar el hábito y si usted no lo puede hacer por sí mismo busque ayuda con un profesional de la salud mental. Con la Técnica de la Liberación Emocional usted puede liberar la causa traumática de su coraje o rabia, así como aprender a manejar o controlar sus emociones.
Graciela G. Baugher, CCHt. Fundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775 9060. www.gracielabaugher.com

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