Como todos sabemos, la época navideña se relaciona con festejos, alegría, reencuentros familiares, felicidad y diversión. Sin embargo, esta época tiene su lado oscuro debido a varias razones. Muchas personas empeoran su estado de ánimo y se hunden en un sentimiento de nostalgia o melancolía. Según las estadísticas, en la temporada navideña se incrementa el estado depresivo y el índice de suicidios aumenta.
Usted está deprimido si detecta como mínimo, casi todos los días durante al menos dos semanas, cinco de los siguientes síntomas: 1.- Estado de ánimo triste, depresivo, que persiste a lo largo de todo el día. 2.- Pérdida del apetito, bulimia o modificación del peso. 3.- Insomnio o exceso de sueño; despertarse en el medio de la noche o muy temprano. 4.- Agitación o desesperación. 5.- Pérdida de interés o de placer por las actividades habituales; descenso de la actividad sexual. 6.- Pérdida de la energía, fatiga o cansancio. 7.- Sentimientos de inseguridad, de auto acusación, de culpabilidad excesiva o inapropiada; pesimismo, tendencia a verlo todo negro, desvalorización. 8.- Disminución de la capacidad de pensar o concentrarse. 9.- Pensamientos de muerte o ideas de suicidio. Este problema también puede ocurrir en niños. Si su hijo se retrae, tiene el semblante demasiado serio, está poco expresivo, parece ausente o se muestra muy irritable o nervioso, discute, está continuamente insatisfecho y hace comentarios negativos sobre sí mismo (“siempre la culpa es mía”, “nadie me quiere”, etc.), consulte a un especialista de la salud mental.
Otro lado oscuro de la Navidad es el abuso de las compras navideñas, que se agravan más con la influencia publicitaria (rebajas o “sales”). Las mujeres son más propensas a comprar compulsivamente. El abuso de las compras se convierte en una patología tan grave como el alcoholismo o la drogadicción en una de cada diez personas. Este fenómeno está asociado a problemas de depresión; en el hombre, por desencanto laboral y en las mujeres por baja autoestima. Tras las compras exageradas las personas sienten un fuerte sentimiento de culpabilidad y arrepentimiento, ya que la mayoría de las veces el dinero gastado está por encima de las posibilidades del consumidor y las deudas aumentan. Como toda adicción, la compra compulsiva tiene resultados que pueden ser irreparables, como son la pérdida de la estabilidad emocional, los divorcios, las grandes deudas, los abandonos, etc. y, en casos más severos, hasta el suicido.
También, las influencias publicitarias venden el concepto
de que las fiestas, el sexo y el alcohol son sinónimos de felicidad, gozo y bienestar. Los hombres por razones culturales tienden a esconder sus emociones negativas de tristeza, frustración, etc., cediendo fácilmente a ciertos excesos con alcohol, droga, sexo, etc. Por lo tanto, las actividades sociales, los sentimientos de soledad típicos en esta época por la falta de la familia y amigos o la lejanía de la patria, y el “bombardeo” de la influencia publicitaria provocan o inducen a la infidelidad o desmanes sexuales.
Por otro lado, la Navidad es un tiempo de reflexión y no invita a un balance de fin de año. El cúmulo de recuerdos que una persona guarda, los traumas no resueltos, el divorcio, disgustos con la pareja, abusos, problemas entre padres e hijos o con algún miembro de la familia, pueden ser más abrumadores, lo mismo que cerrar el año llenos de frustraciones y conflictos al darnos cuenta de que no cumplimos con las metas impuestas.
Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com.