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Por Graciela Baugher La Navidad es una época que se relaciona con fiestas, felicidad, reencuentros familiares, alegría y diversión. Sin embargo, a medida que se acercan estas fiestas muchas personas empeoran su estado de ánimo, sintiendo nostalgia, melancolía o depresión. Las personas más afectadas son aquellas que tienden a deprimirse fácilmente o tienen un fondo depresivo. Muchas personas son aparentemente sanas emocionalmente durante todo el año, pero en estas festividades pueden sufrir un bajón en su ánimo o sienten una tristeza profunda. También se afectan más en estas fechas las personas que sufren de una depresión crónica, porque tienden a no comunicarse y se ausentan o aíslan más de su seres queridos no participando en ninguna actividad navideña. La depresión navideña puede ser ocasionada por: - la ausencia de los seres queridos. - el fallecimiento de un ser querido cuyo aniversario coincide con las festividades navideñas. - los amigos o familiares están lejos. - un ser querido sufre de una enfermedad grave, crónica o terminal. - se encuentra solo y no tiene la posibilidad de viajar, sea por la falta de dinero o de documentos legales para regresar al país. - tiene problemas económicos por la falta de trabajo o bajo ingreso. - padece estrés y cansancio por el trabajo, las compras, los compromisos y las fiestas. - tiene la autoestima baja por no tener la misma capacidad que las personas que la rodean para disfrutar o por no lograr las metas o sueños que se impusieron durante del año. - cuando los días son más cortos y fríos (disminución de la luz solar durante los días de invierno), la persona puede sufrir Trastorno Afectivo Estacional (tristeza, ansiedad, nostalgia, fatiga o cansancio, irritabilidad, asilamiento, deseo de comer dulces, disminución del deseo sexual, “pensamientos suicidas”. Esto es más común entre los 18 y 30 años de edad y en las mujeres). - acumulación de recuerdos o traumas no resueltos. - divorcios, disgustos con la pareja, problemas entre padres e hijos o con algún miembro de la familia. - otros. La depresión navideña afecta tanto al hombre como a la mujer, en un amplio rango de edades. Sin embargo, la manera como la evaden es muy diferente. La mujer tiende a manifestar sus sentimientos o emociones más abiertamente, con llanto o con reacciones de coraje o rabia. También, la mujer es más propensa a comprar compulsivamente, lo que la distrae temporalmente para no sentir las emociones negativas de tristeza, frustración, impotencia, vacío, soledad, desamor, etc.. Por razones culturales, los hombres tienden a esconder sus sentimientos y, por lo tanto, fácilmente ceden a ciertos excesos: alcohol, drogas, fumar, sexo, agresividad, violencia, etc.. A estas conductas se le consideran “normales” por cultura, y en sí el hombre no manifiesta la tristeza del que se queda aislado o encerrado en la casa. Para superar esta depresión, lo primero es tener la voluntad de reconocer la situación, aceptar que algo diferente nos está pasando, reconocer que nos estamos sintiendo mal y preguntarse a sí mismo cuál es la razón. ¿Por qué me esta pasando esto? ¿Por qué actúo de esta forma? Buscar ayuda es el siguiente paso. Hable con un amigo o familiar de confianza, con un líder espiritual o con un psicoterapeuta. Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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