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Nuestras emociones pueden afectar fuertemente nuestra habilidad para conducir un vehículo con seguridad. Conducir bajo frustraciones causadas por disgustos o discusiones aumentan el riesgo de sufrir accidentes de tráfico, así como conducir cuando se está excesivamente preocupado, alterado, temeroso, enojado o deprimido. Estudios han revelado, que conflictos en la pareja, separaciones recientes o divorcios están relacionados con el aumento en el riesgo de sufrir graves accidentes automotores. Otras situaciones en la vida también incrementan este riesgo, como cuando los hijos dejan el hogar, cuando se realiza una compra importante (comprar una casa), cuando hay la hospitalización de un ser querido, etc., lo que quiere decir que todas las emociones negativas o positivas tienen que ver con la manera de cómo conducimos cada día. El factor humano causa el 90 o el 95 por ciento de los accidentes; en otras palabras, la mayoría de estos accidentes se relacionan directamente con el conductor. El carácter influye en el hecho de que unas personas sean más propensas a tener accidentes con el auto que otras. Las personas fuertemente extrovertidas o con algún indicio de componentes neuróticos suelen tener más accidentes. Otros factores, como la agresividad, la emotividad, la imprudencia, la negligencia, la propensión a distraerse, la intolerancia a la autoridad y la tendencia a dejarse influir por el estado de ánimo del momento también puede influir en las infracciones de tránsito. Algunas investigaciones señalan que los accidentes vehiculares son más comunes en las personas con dificultades en las relaciones humanas, menos optimistas o con exagerada confianza en sí mismos, subestimando el riesgo o subestimando las propias aptitudes. También, personas con sentido de independencia social y actitud irracional frente al dolor son propensas a sufrir accidentes. La edad, la madurez, el sexo y la experiencia en conducir son también factores importantes. Los jóvenes de entre 18 y 24 años son más propensos a tener accidentes conduciendo y las mujeres tienen menos accidentes que los hombres. La experiencia o inexperiencia pueden ser determinantes; la persona se siente más segura a partir del segundo año y tienden a forzar más sus propios límites, lo cual puede aumentar la incidencia de accidentes del tercero al quinto año de experiencia. Las enfermedades relacionadas con el sueño, como fatiga o cansancio, depresión, estrés, afectan la manera de conducir. No podemos conducir de una forma segura si estamos cansados o agotados, ya que no estamos alerta. Cuando estamos fatigados requerimos más tiempo para tomar decisiones y no siempre tomamos la mejor en esta condición. Para conducir de una manera segura deje las distracciones a un lado como: - hablar por teléfono o mandar un texto (es similar a conducir borracho). - sintonizar una emisora. - apagar un cigarrillo, comer o beber, etc.. Otras causas de accidentes pueden ser: manejar si está tomando medicamentos (fármacos psicoactivos como sedantes, tratamientos para estrés, ansiedad, insomnio, antidepresivos, antialérgicos, etc.). - tomar alcohol o drogas. - estar preocupado, deprimido o triste por algo (trate de concentrase en la carretera. A algunas personas les ayuda escuchar la radio). – actuar impacientemente (planee con tiempo, salga unos minutos más temprano para evitar la tendencia a correr o estar apurado. Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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