Los factores que influyen en un accidente de tránsito son el vehículo (las fallas están vinculadas a los defectos del automóvil, su desgaste o falta de mantenimiento), el camino (obstáculos, escasa iluminación, trazado defectuoso, mal estado de conservación, ausencia de señalación, factores climatológicos como lluvia, nieve, neblina o vientos fuertes, etc.) y el conductor (factores de orden natural o de orden patológico).
Los factores que dependen del conductor pueden ser de orden natural, como son: la fatiga, el sueño (agotamiento o cansancio.), una alimentación inadecuada (debilidad, agotamiento o letargo, falta de energía.), el estado psicológico en el momento del accidente (vinculado a las características de la personalidad como agresión, distracción, etc.). Las causas de orden patológico están relacionadas con la ingestión de alcohol o drogas, enfermedades o patologías como epilepsia, infarto agudo al miocardio, derrame cerebral, cetoacidosis diabéticas, efectos secundarios por medicamentos (mareos, vértigos, cansancio, confusión, etc.), etc. y otros (el uso del celular). En general se puede decir que el 95% de los accidentes de tránsito de deben a errores humanos y sólo el 5% es atribuible a fallas técnicas.
Los accidentes de tránsito pueden causar secuelas que no se ven a simple vista y esto no significa que no sean graves. En algunos casos, la persona después de un accidente puede quedar inhabilitada para poder seguir teniendo una vida normal, inclusive para trabajar y para relacionarse normalmente con su familia o en su entorno social. Las mayoría de las secuelas emocionales o psicológicas pueden ser sorprendentemente variadas como: - problemas para dormir o pesadillas angustiantes - estrés - ansiedad en diferentes grados (ataques de ansiedad, ataques de pánicos, fobias, desorden post-traumático por estrés.) - temor a que pase otra vez. - falta de interés a la vida. - pérdida de la confianza en sí mismo. - trastornos alimenticios. - ira o resentimiento. - culpa. - cambios bruscos de humor. - problemas en las funciones cerebrales (falta de concentración, dificultad para leer o retener nueva información, pensamientos lentos, cansancio cerebral para leer o trabajar, dificultad para encontrar palabras al hablar, etc.) - baja autoestima. - baja motivación. - apatía (no importa lo que pueda pasar). - dificultad o miedo para manejar. - dificultad para tomar decisiones.- depresión. - sentimientos o pensamientos suicidas.
Cuando el accidente deja secuelas físicas importantes las secuelas psicológicas también lo son. La incapacidad física que se traduce en incapacidad laboral o en incapacidad de atender a la familia
afecta la psiquis de la persona. Las secuelas emocionales después de un accidente de tránsito no sólo recaen sobre la persona envuelta en el accidente sino que afectan también a los familiares directos de ésta, ya que gran parte de las víctimas creen que nunca van a poder vivir o disfrutar la vida como lo hacían anteriormente.
La clave de la recuperación es una atención rápida con terapias de ayuda psicológica o atención psiquiátrica posterior al accidente. Estudios indican que luego de muchos años de ocurrido el accidente el 25% de las víctimas se ven a sí mismos como suicidas potenciales. Si usted tiene algunos de estos síntomas busque ayuda con un profesional de la salud mental.
Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. www.gracielabaugher.com