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Se entiende por “berrinche” la forma en que un niño de corta edad expresa sus emociones fuertes, antes de aprender a expresarlas de una manera aceptada por la sociedad. Son demostraciones de furia y frustración, que pasan por gritos, llanto y hasta pataletas. Pensamos que el niño está fuera de control, pero en realidad esto forma parte del desarrollo normal de un infante. Comúnmente, las rabietas comienzan aproximadamente a la edad de 1 año y continúan hasta los 3 años de edad. A partir de los 4 años, la mayoría de los niños desarrollan el autocontrol necesario para dejar este comportamiento atrás. Casi todos los niños pasan por esta etapa, y generalmente sólo se manifiesta con los padres (es una forma de comunicar sus sentimientos). Los padres pueden aprender a entender a sus hijos, comprendiendo las situaciones que las generan. Algunas de estas razones son: - Estos quieren ser independientes; ellos aprenden cada día más y más, y se molestan o frustran cuando no pueden hacer lo que quieren (física o emocionalmente).- Se les ha quitado algo con lo que estaban jugando; los niños a esta edad se encuentran en un continuo proceso de construcción del lenguaje, por lo que no poseen suficiente vocabulario para expresar correctamente lo que quieren, o sienten. - Están tratando de llamar la atención, y ponen a prueba las normas o reglas establecidas. - No comprenden aún lo que usted quiere o espera que haga. - Están cansados o tienen hambre. - Están disgustados con otros niños o simplemente sienten la tensión que hay en sus casas. Usted como padre puede prevenir las rabietas: - Siga una rutina con las horas de comer o de acostarse; no permita que su hijo se canse demasiado o tenga hambre, retrasando las comidas o las siestas. - Si no puede jugar con un determinado juguete, distráigalo con otro que sí pueda usar o búsquele su juguete preferido. - Sea razonable con lo que espera de su niño, evalúe su edad y no espere que sea perfecto; está en un proceso de desarrollo y aprendizaje. - Deje que su hijo conozca las reglas establecidas y se familiarice con ellas. - Ayúdelo a evitar frustraciones; prepárelo si hay cambios importantes en la rutina o eventos especiales; hable con él antes de que sucedan. Consejos de cómo responder ante una rabieta: - Mantenga la calma; usted es el adulto. - Ignore al niño hasta que se tranquilice o se calme; siga haciendo lo que estaba haciendo antes de que él o ella empezara con la rabieta. - No le pegue; estas reacciones son naturales en su desarrollo. - No se rinda ante la rabieta; ellos aprenden muy rápido a utilizar una conducta inapropiada para salirse con la suya. - No lo recompense dándole un dulce o algo que le guste; pueden aprender a actuar inadecuadamente para conseguir un premio. - Si tiene un objeto potencialmente peligroso, quíteselo de la mano. - Aparte de su camino los objetos peligrosos; se puede hacer daño. - Dígale que entiende cómo se siente, pero que esa no es la manera correcta de expresarse. ¡Sea usted el modelo de su hijo! Finalmente, consulte a su médico si su hijo presenta lo siguiente: - Las rabietas son muy fuertes, duran un largo tiempo y pasan con frecuencia. - Si el niño manifiesta dificultades al hablar y no expresa lo que necesita, logrando frustrase con facilidad. - Si las rabietas continúan o empeoran después de los 4 años de edad. - Si el niño se daña a sí mismo o a otros durante los episodios. - Si presenta síntomas de estar enfermo al momento de las rabietas o si aguanta la respiración hasta desmayarse. Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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