La fidelidad se considera un valor. La infidelidad ocurre cuando se rompe el acuerdo conyugal, matrimonial o de cualquier unión donde hay un pacto de compromiso mutuo.
Hay muchas razones por las cuales una persona puede ser infiel o tener aventuras; tal vez tantas razones como personas hay. Por lo general, algo en la vida o en la relación con la persona (insatisfacción marital o sexual) no marcha bien y la infidelidad se convierte en el desencadenamiento del cambio. Algunas personas encuentran difícil comprometerse con una sola persona, sienten miedo de entregar sus sentimientos y emociones. Otras razones pueden ser: - el gusto por lo prohibido. – monotonía en la relación. – falta de satisfacción emocional o sexual. – agobio por la monogamia. – unos tragos de más. – la depresión (los hombres deprimidos son más infieles). – aburrimiento (si un miembro de la pareja se siente aburrido con la vida, una aventura puede darle emoción). - otros.
La infidelidad emocional es cuando nuestros pensamientos y sentimientos van más allá con una persona distinta a nuestra pareja, sentimos su compañía más atractiva y emocionante. Es aquella relación que nos vincula afectivamente con alguien más, con quien preferimos estar por encima de nuestra pareja o cónyuge. Este tipo de infidelidad es como una especie de “infidelidad platónica”, donde se siente necesidad y compromiso de comunicación con otra persona que no es la pareja. En la infidelidad emocional no hay relaciones sexuales o al menos no premeditadas; es más bien un tipo de intercomunicación afectiva, espiritual, pero puede llegar a ser más grave que la infidelidad sexual (¿Qué le duele más, imaginar a su pareja teniendo un vínculo emocional profundo con otra persona o que sólo tenga una relación sexual casual con alguien?).
La infidelidad de la mente es un tipo de infidelidad donde la persona está constantemente pensando, soñando y deseando mucho a otra persona. El hecho nunca se consuma, sólo mentalmente. Hay muchos casos de personas que usan la Internet y establecen relaciones profundas con alguien en otra computadora, pudiendo llegar a enamorarse al dejar suelta la imaginación o la ilusión; esto ocurre en la mayoría de los casos donde ya hay problemas graves en la relación de pareja.
Una infidelidad puede ser una experiencia muy traumática para quien hasta ese momento ha confiado ciegamente en su pareja, siendo difícil y a veces imposible su recuperación, aun con ayuda psicológica. El
cónyuge o la persona engañada se siente víctima de la situación, devaluado, lleno de dudas e interrogantes; además, puede experimentar depresión, impotencia, coraje, rencor y hasta culpa. La persona infiel también puede verse afectada por la situación; puede sufrir un intenso sentimiento de culpa, lo cual le impide convencer al otro de que la infidelidad casual no compromete su afecto o compromiso con él o ella; además, puede sentirse arrepentido, con incertidumbre de lo que pueda pasar y la relación jamás volverá a ser la misma debido a la sombra de la desconfianza y traición.
Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y la Salud de los Hispanos. 303- 775-9060. www.gracielabaugher.com