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Todos en algún momento hemos experimentado la ira, ya sea como un ligero enfado, coraje, cólera o rabia incontrolada. La ira es un estado emocional que puede variar en su intensidad, yendo desde la irritación leve hasta la furia intensa. Esta emoción puede ser sana y totalmente normal, pero cuando está fuera de control generalmente se vuelve destructiva y puede conducirnos a muchos problemas en las diferentes áreas de nuestras vidas, como en el trabajo, el hogar, en las relaciones con otras personas, etc.. La ira puede ser causada por eventos externos o internos. Cuando esta emoción se presenta nos puede dar la sensación de estar a merced de algo imprevisible y poderoso; en otras ocasiones nos permite pelear y defendernos cuando somos atacado o tratados injustamente. Para nuestra supervivencia necesitamos cierta cantidad de ira y si no la expresamos puede causar problemas como hipertensión, depresión o puede dar lugar a expresiones patológicas de comportamientos pasivo-agresivo, como el de vengarse indirectamente sin decir el motivo o el de mantener una actitud hostil y cínica permanentemente (criticando o rebajando a otras personas). Podemos reconocer o evaluar nuestra ira con el siguiente cuestionario (ponga un “si” o un “no” según corresponda a su pregunta): 1.- No demuestro mi enojo o rabia acerca de las cosas que me enfurecen, pero cuando lo hago exploto. 2.- Cuando pienso en las cosas malas que otros me hicieron en le pasado, me enfado. 3.- Esperar a las personas o hacer cola para ser atendido me irrita o molesta mucho. 4.- Con facilidad exploto. 5.- Discuto frecuentemente con persona allegadas a mí, como padres, esposo, hijos, etc.. 6.- En la noche pienso en las cosas que me afectaron en el día. 7.- Cuando alguien hace o dice algo que no me gusta, usualmente me quedo callado y no hago nada en ese momento, pero más tarde sólo pienso repetitivamente lo que debí hacer. 8.- Si no tengo control de mis emociones, me enfurezco conmigo mismo. 9.- Se me hace difícil perdonar a los que me hicieron algo malo. 10.- Las personas me irritan cuando no se comportan debidamente, cuando no me obedecen o cuando hacen el ridículo. 11.- Si siento rabia o furia por algo, tengo la tendencia a sentirme enfermo más tarde (dolor de estómago, cabeza, etc.). 12.- Si confío en alguien y me defrauda, me siento destruido o furioso. 13.- Me frustro con facilidad o me deprimo cuando las cosas no pasan o salen como yo quiero. No logro sacar esos pensamientos de mi mente. 14.- A veces he sentido tanta furia que no puedo recordar lo que dije o hice. 15.- Después de discutir con alguien me siento mal o siento rabia conmigo mismo. 16.- Tengo tan mal genio que me trae problemas en el trabajo. 17.- Cuando tengo ira digo cosas que después me pesan haberlas dicho. 18.- Cuando me siento herido o furioso me conforto comiendo, con alcohol o drogas. 19.- Con la furia quiero matar a alguien o cuando estoy herido pienso en suicidarme. 20.- Con el coraje me vuelvo violento, ataco a otros o rompo cosas. Si usted siente ira incontrolada, busque ayuda con un profesional de la salud mental. Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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