Por definición, víctima es la persona que ha sufrido por una causa injustificada (como por ejemplo: un accidente automovilístico causado por otro, todo tipo de abuso, etc.). Sin embargo, muchas veces las personas se pueden sentir víctimas o toman el papel de víctimas. En estos casos las personas deciden voluntariamente aceptar las culpas de los otros, la situación de otro y sufren. Lo contrario de víctima es sentirse libre.
Una persona se puede sentir vítima de sí misma cuando: - se sacrifica sin necesidad, sin que nadie se lo pida. - es voluntario para sufrir fácilmente. - llama la atención haciendo cosas por los demás. - se olvida de sí mismo. - no cambia y sigue haciendo lo mismo. Se es libre cuando: - podemos tomar nuestras propias decisiones. - podemos expresarnos. - podemos sentir nuestra emociones. - libres para discernir. - protagonizar nuestra vida.- no reacciona sino responde ante las situaciones. - vive su propia vida.
Cuando creemos que nosotros tenemos poco o ningún control sobre lo que nos causa daño acabamos sintiéndonos incapaces, ineficaces, indefensos y desempeñamos el papel de víctima. En el papel de víctima la autocompasión (lástima por uno mismo) nos mantiene atrapados sin que nos demos cuenta de ello; nos impide avanzar por la vida y disfrutar de la misma. Sentimos autocompasión porque tenemos la autoestima baja o débil y esto nos hace sufrir, no logramos el éxito deseado, buscamos un culpable o nos culpamos a nosotros mismo (culpamos a la vida, la suerte, a Dios, etc.). También, podemos sentirnos indefensos o incapaces de cambiar la situación, ansiosos o deprimidos.
¿Cómo reconocer si eres una víctima? Las características de una víctima pueden ser las siguientes: - siente que lucha y lucha y no logra mejorar o resolver su situación. - piensa que la solución de los problemas dependen de lo que hagan o dejen de hacer los demás. - se sienten en ocasiones incapaces de enfrentar el mundo que los rodea. - siempre tienen una razón para justificar se actitud. - sienten que tienen poco control sobre su vida y lo que está sucediendo. - busca consejos, pero no los sigue. - se siente molesto e incomprendido cuando la gente lo quiere ayudar. - suele reaccionar antes las situaciones sin pensar. - puede tener codependencia emocional.
La persona que se siente víctima tiene una autoestima débil, se siente insegura, tiene una imagen distorsionada de sí mismo, necesita aprobación
desesperadamente, tiene miedo al rechazo y no expresa sus sentimientos, se deja influenciar fácilmente, no es amable consigo mismo o con otros, se siente impotente, actúa a la defensiva, culpa a otros de sus faltas y debilidades, experimenta estrés y tristeza con facilidad.
¿Qué hacer si te sientes así? - revisa tus emociones. - cómo te sientes la mayoría del tiempo. - tienes poco control de tu vida. - estás enojado con el mundo, tus padres, la vida, etc. - todo para ti es dolor, sufrimiento o problemas. Recuerda que estas sensaciones no son reflejos de la vida actual. Es un reflejo de nuestras vivencias en la infancia. Nos autocompadecemos y no nos damos cuenta de nuestra actitud que nos impide mejorar y buscar soluciones adecuadas. Hoy podemos cuestionarnos, buscar ayuda para resolver nuestros traumas o conflictos no resueltos y buscar ayuda para desarrollar un plan de vida con metas claras.
Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303- 775-9060. www.gracielabaugher.com