Todo ser humano busca consciente o inconscientemente la felicidad y siempre la persigue como una meta o fin. El sentimiento contrario a la felicidad (satisfacción, plenitud y bienestar) es la infelicidad y a ella le atribuimos desgracias, mala suerte, desdicha, desamor, desinterés, pesimismo, vacío existencial (no le encontramos sentido ni propósito a la vida, ni visión al futuro), tristeza profunda, etc.
Toda infelicidad se crea generalmente por algún tipo de bloqueo emocional, ya sea consciente o inconsciente, que nos imposibilita superar nuestras dificultades, resolver viejos conflictos, traumas del pasado (físicos o psicológicos), aceptar el presente y fluir con la vida. Cuando somos infelices, de alguna manera nos apegamos a determinadas situaciones no saludables, hábitos o comportamientos, expectativas (pasadas, presentes o futuras) que generan toda clases perturbaciones como coraje o rabia, resentimiento, rencor, culpa, temor o miedo, egoísmo, dependencia, etc. Todas estas emociones negativas bloquean la madurez emocional, crean problemas psicológicos y físicos, y bloquean muestra libertad de elegir o decidir, impidiendo absolutamente el bienestar emocional de las personas.
El ser feliz va mano a mano con la paz y la plenitud interior; no se puede ser feliz cuando el espíritu está atribulado; hay personas que lo tienen todo ( salud, familia, fama, dinero, buen trabajo, etc.) y son infelices, porque no tiene paz interior, debido a inseguridad emocional, baja autoestima, abuso sexual (en la infancia o en la vida adulta), violencia domestica, fobias, celos, depresión, etc. El rencor o estar resentido o dolido es muy negativo y prejudicial; puede parar en odio, infelicidad y amargura. Para experimentar felicidad, primero tenemos que decidir si queremos una vida llena de felicidad o infelicidad; la felicidad depende de ti, no depende de nadie más; es una vivencia íntima o personal, un estado interior (lo que nos pasa viene siempre de adentro). Para ser feliz debemos eliminar estas emociones negativas y desprendernos de algunas creencias como: - La creencia de que la felicidad no depende de nosotros mismos, sino de nuestro esposo o esposa, nuestros hijos, padres, etc.. - La creencia de que las dificultades son obstáculos invencibles. - La creencia de que sólo algunas personas pueden ser felices y otras no. También, tenemos que poner de nuestra parte, cambiar nuestras actitudes, creencias, hábitos y comportamientos; dejar atrás el pasado, resolviendo los conflictos viejos y apoyarnos en el presente, tomar la iniciativa y depender de nosotros mismos (no poner nuestra felicidad en las manos
de otros; percibir cada impedimento como una oportunidad y sacarle el mejor provecho a las situaciones negativas; contribuir a que los demás sean más felices y no equivocar el camino recurriendo a las drogas o el alcohol. La felicidad es una disposición de la mente y no una condición circunstancial.
La Técnica de la Liberación Emocional se usa para liberar las emociones negativas estancadas que te impiden experimentar felicidad, satisfacción y moverte hacia delante para lograr las metas de tu vida.
Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775 9060. www.gracielabaugher.com