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El abuso psicológico o violencia psicológica es un conjunto de comportamientos que causan agresión psicológica o perjuicio a la víctima. Una víctima es la persona que sufre por una causa injustificada. Abusar significa ir demasiado lejos, excederse, tomar ventaja. Desde el punto de vista psicológico el agresor o abusador puede o no tener conciencia de que le está haciendo daño a la víctima. En este tipo de abuso no hay uso de la fuerza física. La amenaza es una forma común de agresión psicológica y muchas veces es peor que la propia violencia física, ya que la víctima no sabe qué clase de violencia va a recibir. El abuso psicológico no actúa como el abuso físico. El abuso físico produce una lesión, daño o traumatismo inmediatamente. El abuso psicológico actúa con el tiempo. Es un daño que se va consolidando y acentuando con el correr del tiempo. Cuanto más tiempo persista el maltrato psicológico, mayor y más sólido será el daño. Se considera un ataque psicológico un insulto, un desdén, una mirada o palabras ofensivas, culpabilizadoras o comprometedoras. Este ataque continuo, el maltrato, la manipulación, el acoso, la amenaza, etc., deja secuelas y produce un desgaste en la víctima que la incapacita para defenderse. El maltrato psicológico puede ser pasivo o activo. Se le considera pasivo cuando hay una falta de atención o negligencia hacia la victima, cuando ésta depende del agresor, como sucede con los niños, ancianos, enfermos e incapacitados. El abandono emocional también es una forma de este abuso y ocurre cuando los niños no reciben afecto, cariño o atención de sus padres (son formas de maltrato no reconocido) o cuando las familias abandonan a los ancianos o niños incapacitados en instituciones que cuidan de ellos (sin recibir jamás una visita o llamada). El maltrato activo es un maltrato continuo y degradante que ataca a la dignidad de la persona, y muchas veces la víctima no llega a tomar conciencia de lo que le está sucediendo. Otras veces, puede tomar conciencia, pero no se atreve o no puede defenderse o tiene miedo de contar o comunicar su circunstancia y no pide ayuda. El acoso psicológico es otra forma de violencia y se ejerce con estrategia y objetivo, para conseguir la destrucción y derrumbamiento moral de la víctima. El agresor acosa con críticas, injurias, calumnias, amenazas o acciones que encajonen o atrapen a la persona, deteriorando su seguridad y autoestima. Todo esto ocasiona malestar en la mente de la víctima, así como angustia, inseguridad, preocupación, impotencia, culpa y duda. El acoso psicológico es continuo y planeado, está encaminado a lograr que la víctima caiga en un estado de desesperación, desorientación y depresión, para que abandone su derecho o derechos. Muchas veces, la víctima tiene poca conciencia de lo que esta pasando y sólo percibe unas sensación desagradable, incapaz de verbalizar o explicar. El acosador puede tener una posición de poder superior a la de su víctima (como un jefe, un profesor, un mando del ejército, etc.) o puede tener la misma posición de poder que su víctima y se trata de acoso entre iguales (como un compañero de trabajo o del colegio, etc.). Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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