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Para lograr una personalidad madura debemos desarrollar la inteligencia y la voluntad, proceso que dura toda la vida, y necesitamos vencer la pereza y los estado de ánimo negativos. Desde los siete u ocho años de edad tenemos conciencia de las cosas o “uso de razón” (como dirían nuestro padres) y empezamos a entender el valer y el poder; si estas tendencias no son satisfechas en la formación del carácter, nos encontramos con la inmadurez afectiva. En las personalidades inmaduras hay falta de valoración y aceptación, y todas tienen en común la inseguridad. Una persona insegura puede presentar las siguientes características: - Complejo o sentimientos de inferioridad (la persona se compara con los demás y tiende a ver lo negativo en ella). - Siente angustia o nervios fácilmente. - No confía en sí mismo y duda al tomar decisiones. - Tiende al perfeccionismo (“no puede cometer errores” y todo lo planea, pudiendo ser obsesiva). - Puede ser pesimista o tener miedo a equivocarse. - Por lo general es rígida (con la inseguridad la persona aprende pocas cosas y las hace constantemente; de esa manera se siente segura porque domina algo, pero esa conducta le pude traer problemas con los demás). - Es indecisa o duda con facilidad. - Su autoexigencia es elevada. - Puede ser extrovertida y se vuelve hacia los demás, pero no se conoce a sí misma. - Su ánimo es inestable. - Es susceptible y tiene baja tolerancia a la frustración. - Su autovaloración es pobre. También, una persona insegura puede sufrir de depresión, celos, timidez, fobias, estrés, ansiedad o angustias y obsesiones. La inseguridad trae en el futuro problemas en las relaciones afectivas o amorosas, dificultad en la crianza de los hijos, así como conflictos o estrés en el trabajo por falta de participación en las tomas de decisiones, falta de apoyo por parte de dirección, insuficiente responsabilidad, etc., y todo esto ocasiona inseguridad económica y familiar. Para llegar a tener una madurez efectiva se necesitan los siguientes componentes fundamentales: - Autoestima alta y autoaceptación. - Autoconocimiento. - Desarrollo de la voluntad y fortaleza, con acciones sencillas y constantes. - Fijarse metas de desarrollo personal. - Valorar a los demás. Aceptar a las personas, a los hijos. - Manejar la libertad y la responsabilidad. Las personas inseguras pueden recibir ayuda para mejorar su conocimiento personal, liberar sus temores o dudas y olvidarse del “qué dirán”. Estas personas pueden aprender a fomentar una autoestima personal y sana, ver lo positivo en ellos mismos y en los demás. También pueden aprender a manejar sus estados de ánimos, relajarse y hacer ejercicios físicos (el cansancio físico despeja la mente y te llena de energía). Graciela G. Baugher, CCHt. Fundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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