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El consumo incontrolado o exagerado de alcohol o alcoholismo se le considera como una enfermedad crónica, progresiva y potencialmente mortal. Esta enfermedad ocasiona problemas físicos, mentales, emocionales, familiares, laborales, económicos y sociales. El alcoholismo es un tipo de dependencia que afecta tanto a hombres como a mujeres. El alcohol es la droga que más se consume y de la que más se abusa, habiendo más riesgos de convertirse en una persona alcohólica cuando se comienza a beber a temprana edad. El hombre bebe cuatro veces más que la mujer. Las mujeres empiezan a beber entre los 25 y los 30 años. El alcoholismo tiene una base química y un componente psicológico, pero no se sabe por qué algunas personas se hacen adictas y otras no. Los hijos de padres alcohólicos son cuatro veces más propensos a desarrollar problemas con el alcohol. Existen ciertos factores psicológicos que pueden aumentar el riesgo de ser un alcohólico: - Baja estima personal o autoestima débil. - Depresión. - Necesidad de consuelo para la ansiedad. - Conflicto en las relaciones personales. - Traumas y conflictos no resueltos del pasado. - Timidez. - Abuso sexual en la infancia. - Inmadurez sexual. - En las mujeres, por abandono de sus esposos. - Problemas matrimoniales o de pareja. - Problemas ocupacionales o laborales. - Problemas financieros, legales o sociales. - Problemas familiares (abuso emocional o físico). Entre los factores sociales tenemos: - La facilidad del consumo de alcohol. - La aceptación social. - Estilo de vida con estrés. - Otros. - El consumo incontrolado y exagerado de alcohol produce daños a la salud, como son problemas hepáticos o cirrosis hepática, daños al estómago, enfermedades cardiovasculares, daño irreversible al cerebro y al sistema nervioso central. Las mujeres que consumen alcohol durante el embarazo corren un riesgo mayor de tener un aborto espontáneo y los niños nacidos de estas madres corren el riesgo de ser nerviosos, hiperactivos o con problema de atención pobre. También, la persona que bebe incontroladamente puede presentar cambios en la personalidad (fluctuaciones en el estado de ánimo y emocional), comportamiento con ínfulas de grandeza y agresividad, irritabilidad, comportamiento irresponsable e impredecible, paranoia (piensa que alguien le va a hacer daño o algo malo le va a pasar), aislamiento, ira y pensamientos suicidas. El alcoholismo, además de ser un problema de salud, es un problema social y económico. Está implicado en más de la mitad de los accidentes de tránsito y muertes accidentales. También, un alto porcentaje de suicidios están relacionados con el uso del alcohol combinado con otras sustancias. Si usted o un familiar tiene problemas con el consumo de alcohol, consulte con un profesional de la salud; el alcoholismo se puede tratar. Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y la Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com
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